El resto del día Will, me ayudo a ir con el doctor. Luego me ayudo a ir a mi habitación y estuvo conmigo la mitad del día. Me había explicado, que según la teoría de doctor mi sangre era la que había curado a Caroline. No había una causa exacto por la que eso podía pasar, pero era lo obvio. Luego de recibir mi sangre, sus vitales se fortalecieron y su herida sano. Ella no se convirtió en nada y tampoco murió.
Estuvimos hablando sobre que podía estar ocurriendo con mi sangre. Yo recordaba lo que podía ser, pero no podía compartir esa información con Will. La única persona con la que podía hablar de esto era con Jev y con la misma Caroline. Pero en el caso de Caroline, aún estaba inconsciente, y Jev. Bueno con Jev no volvería a tener un solo momento en privado, por mi bien.
Will se quedaría esa noche en mi habitación el insistía en cuidarme toda la noche por varios días. El preparó una caja improvisada en el suelo. Trajo comida desde el comedor en la noche y estuvimos conversando hasta que nos quedamos dormidos. A la mañana siguiente alguien tocaba a la puerta y Will fue quien se levantó a abrir.
- Jev?- escuche la voz de Will.
- Will?- la voz de Jev se escuchaba sorprendida- dormiste aquí?
- Si… - Will se escuchaba un poco incómodo- Debía quedarme, sabes qué hay personas que no quieren a Isabell aquí.
- Entiendo- la voz de Jev volvía a ser fría- Solo vine a devolverle esto a Isabell. Como sigue?
- Ella está muy bien- Will se escuchaba un poco más autoritario ahora- El doctor dijo que sólo tuvo un pequeño desgarre en el músculo de su brazo, le dio medicamentos, estuvo dormida toda la noche. Aún sigue dormida.
- Bien, solo no le digas que estuve aquí.
- No lo haré- Will se escuchaba un poco molesto- De todas formas eso solo la haría sentir peor.
- Will…- la voz de Jev tenía un tono de advertencia- Cuida de ella, pero no te metas en nuestros problemas. Solo mantente al margen.
- No lo haré- Will dijo retándolo- Tu sólo la lastimas cada vez que tienes oportunidad.
- Tú no entiendes nada…- el tono de Jev era tan amenazante como una navaja en el cuello- Solo no te metas en esto.
Luego de eso solo hubo silencio y Will entró luego de unos segundos. Llevaba algo en su mano, él no había mirado a mi dirección.
- Que quería Jev?- Will se sorprendió al escuchar mi voz.
- Lo siento, creí que aún estaba adormida- me sonríe y se sienta a mi lado.- no quería despertarte.
- No te preocupes- le sonrió de vuelta- El sonido de la puerta me despertó y luego te escuche hablando con Jev.
- Si…- sacó lo que tenía en su mano y era mi collar dorado- El solo quería entregarte esto, pero estoy seguro de que quería poder hablar contigo.
- Entonces agradezco que hayas salido tú a su encuentro- hacu un gesto de dolor al acomodarme un poco- Entre Jev y yo no hay nada más de que hablar.
- Siento que te hayas enamorado de Jev- el me mira a los ojos- El no es una mala persona, pero su pasado jamás lo dejara amar a alguien de verdad.
-Como sabes que estoy enamorada? - me molesta un poco que de por sentado mis sentimientos hacia Jev.
- Por favor…- el me mira sonriendo - todos aquí hemos visto su atracción, como se miran, como ambos son diferentes cuando están juntos. Eres buena para Jev, pero como te dije, su pasado jamás lo dejara sentir que es digno de ti.
Siempre había querido saber sobre el pasado de Jev. Aún así, nunca me atrevi a preguntarle sobre el tema a nadie. Sabía que debía ser de él mismo que quien lo escuchara. De todas formas, ya era tarde para pensar en saber sobre su pasado, le había pedido que se alejara para siempre de mi.
Había pasado dos semanas desde que habíamos vuelto de afuera. Caroline ya estaba bien, se había quedado conmigo las últimas dos noches. Su pie ya estaba mejor, podría decir que su recuperación había sido más rápida que la mía. Yo aún tenía las muletas, pero aún así Will nos dejó saber que Jev quería que todos estuviéramos hoy en el entrenamiento. Yo me sentía algo nerviosa, llevaba ese mismo tiempo sin ver a Jev. No nos habíamos encontrado ni una sola vez, Will había estado todo ese tiempo pendiente de mi.
Estaba sentada en mi cama, aún no me ponía mis botas. Mi mente quería ir solo para ver a Jev, pero mi corazón y mi cuerpo no. Sabía que solo me sentiría mal cada vez que recibiera su trato frio. No quería encontrarme con su mirada indiferente, ya lo había conocido bastante bien como para saber cuál sería su actitud. Yo solo quería quedarme aquí, mirando mis botas, sentada en mi cama sin tener que enfrentar a Jev.
Mientras estaba pensando en todas esas cosas alguien tocó a mi puerta. Tome las muletas y me dirigí a la puerta para abrir.
- Hola! Como sigues?- me saluda el doctor Lucas- no has ido para tus revisiones.
- Lo siento, sentía que no tenía porque ir a molestarlo- la verdad es que mi dolor había sido tolerable y no querías más medicamentos- mi tobillo está mucho mejor, y mi brazo igual. Ya puedo utilizar las muletas otra vez.
- Eso es muy bueno- el cierra la puerta tras de él- Vine aquí también porque quería hablar sobre algunas cosas contigo.
- Lo escucho…- aún estaba de pie.
- Tú sangre…- el lucia un poco ansioso- Tu sangre… trabajo como un inmunizador… no se si puedes entender…
“Tu sangre, evitó que ella tuviera una infección. Evitó que tuviera una transmisión de toda las enfermedades y cambios genéticos que ocasiona las mordidas o rasguños de las criaturas. Tú podrías ser la clave para muchas cosas, tú sangre puede ser una cura para todo esto.
El doctor hablaba de una forma tan codiciosa, que le había empezado a asustar.
- Entonces como podríamos asegurarnos de que así sea - le pregunté con un poco de miedo.
- Puedes pasar varios días conmigo en el laboratorio - el puso sus manos en mis hombros- De esa forma podré estudiar tu sangre.