- Los recuerdas? - me pregunta Jev.
- Todo este tiempo he tenido una pesadilla recurrente - dije aún sintiendo mi último sueño - pero ahora estoy segura de que no era una pesadilla, era un recuerdo.
- Puede ser tu padre- dijo el - o alguien que estuviera cuidando de ti.
- De la mujer no logro tener ningún recuerdo- pero siento un tipo de apego a su imagen.
- Y como era tu pesadilla?- pregunta de repente muy interesado.
- El me pide que corra- mi piel se eriza, odio ese recierdo- y yo lo hago, llego a algunos arbustos y me escondo entre ellos. Sostengo mi respiración, porque pienso que lo que me persigue no me encontrará si lo hago. Cuando cree que ya se han ido, algo me atrapa y se me lanza encima- su rostro es de espanto total- puedo ver una criatura sin ojos, con unos colmillos horribles. Logro soltarme de su agarre, corro y llego a un acantilado, donde debo decidir si morir en sus garras o morir en la caída…
-Y al final yo te salvo la vida y te traigo aquí.- dice el completando una parte de mi pesadilla.
- Supongo que esa parte - bajó mi mirada- no cuenta como pesadilla.
-Para ti- puedo ver ahora que me mira intensamente - porque mi peor pesadilla es verte allí tirada casi sin vida.
Nos quedamos unos segundos en silencio solo mirándonos.
-Y esto? - el levanta la caja plateada en sus manos- sabes lo que es?
- No lo se- la miro, pero no tengo ningún recuerdo de esa cosa.
- Parece inservible- ambos mirábamos la caja. Hasta que nos dimos por vencidos.
- Hay algo que me gustaría saber- dije después de unos minutos en silencio.
- Si? - el tiene una mirada precavida.
- Como fue que - el lucía algo agotado, pero aún así se veía tan bien- sucedió todo esto ? Ósea… de donde aparecieron todas esas criaturas y como es que nuestro mundo terminó es un apocalipsis…
El soló me miro por unos segundos y su mirada se volvió triste. Podía ver como recordaba cada detalle y me arrepentí al instante de haber preguntando.
- Lo siento- dije rápidamente- no tienes que decir nada…
-No, si quiero contarte- su sonrisa fue amarga- es solo que hace mucho no recordaba esos días.
“Los gobiernos habían declarado una pandemia en el mundo entero. Crearon una vacuna que funcionó, luego de que todo volviera a la normalidad, ellos quisieron más. Comenzaron a crear diferentes vacunas, para diferentes enfermedades que no tenían cura. Cáncer, VIH, Diabetes, Alzheimer, entre otras. Todos comenzaron a ponerse dichas vacunas, todo iba muy bien, hasta que uno de los vacunados murió. Comenzaron a morir muchos más, otros estaba mutando, algunos perdieron la razón, ya no actuaban como humanos. Los que tenían mutaciones, se volvieron grotescos, arrancaban partes de sus cuerpos, nariz, dientes, cabello y piel. Luego comenzaron a atacar a las personas, eran como animales. Todo se volvió un caos, las personas que no sufrieron ningún efecto o que simplemente no recibimos las vacunas quedamos solos. Los gobiernos habían caído, la comunicación había caído. Tuvimos que huir a cuevas lejos de la civilización para que esas criaturas no pudieran encontrarnos. Y aquí permanecemos hasta el día de hoy.
- Y tu familia? - lo pensé mucho , pero al final me decidí en preguntar- porque no pudieron llegar?
-Eso no te incumbe- dijo molesto y se levantara de la cama- debes descansar , mañana tendremos combates mano a mano en los entrenamientos.
- Combates mano a mano?- porque nos golpearíamos unos a otros.
- mañana debes olvidar toda gentileza o amabilidad- el camino hasta la puerta- así podrás desquitarte de Candice sin ser sancionada. Buena noches.
El sonrió solo un poco en forma de complicidad y salió. Por fin me quede sola para hundirme en mis pensamientos y cuestionamientos. Me fui a tomar un baño, hoy el agua estaba fría, lo que me ayudo a salir en tiempo récord. Me puse una camisa y me metí a la cama a ver las fotos del collar. Esa mujer lucia como yo, pero mucho mas hermosa, debía ser mi madre. Anhelé tener algún recuerdo de ella, pero no llegaba nada a mi mente. Estuve de esa forma toda la noche hasta que me quede dormida.
A la mañana siguiente, me desperté con el collar en mi mano, decidí ponerlo en mi cuello, quería llevarlo conmigo. Me vestí, salí con mi cabello sin peinar, comencé a caminar hacia el salón de entrenamiento cuando alguien me detuvo. Era Candice.
-Escucha rara- apretó mi mano y yo le di un empujón.
- No me toques.- la presencia de esa mujer me molestaba.
-Entonces- pudo su mano en su cadera-aléjate de Jev. Tú no le interesas…
-Jev no me interesa- eso era falso.
- Bien, entonces deja de hacerte la sufrida con el, te vez patética.
- Creo que aquí quien luce patética eres tú- me acerque a ella y la mire de arriba a abajo- actuando como si fuera la novia de un tipo que apenas y nota que estás ahí.
Dije eso y me fui, no quería perder mi tiempo con esa loca mujer. Iba casi corriendo, quería ser la primera en llegar para poder practicar antes que todos llegaran. Cuando estaba llegando a la puerta, alguien salió de ella y estrelle todo mi cuerpo contra de esa persona. Mis piernas estaban enredadas con las piernas de la otra persona y podía sentir que tenía un rostro en mis pechos. Trate de levantarme lo más pronto que pude, fue cuando vi el rostro de Jev debajo de mi. Mis manos se volvieron mas torpes, y resbale nuevamente calle si encima de él nuevamente. El se hizo cargo de la situación y se las arreglo para levantarnos a ambos a la vez.
-Si querías matarme- me miraba- debiste intentarlo ayer en la noche.
- Lo siento…- aun todo arreglaba mi ropa.
-Olvídalo- el comenzó a irse, pero se detuvo a mi lado- hueles muy bien.