Pasó la noche e Ingrid no llamó. Ni rastros de su respuesta. Me dormí muy tarde en la noche. La incertidumbre de no saber qué tan ciertas sean las palabras de Gelys no me permitían conciliar el sueño. Di vueltas en la cama una y otra vez, hasta tuve que bajarme de la cama y caminar hasta el balcón para no despertar a Altair, la ansiedad me tiene con la respiración agitada, no quiero que ella perciba mi angustia y mucho menos se entere que el motivo de ella es Aleskey. No sé en qué momento me quedé dormida, solo sé que fui despertada por Antonella, quien removiendo la cama me hizo sobresaltar. - ¿Sucedió algo? –Le pregunto con el corazón acelerado-. - No amiga, cálmate –dice para tranquilizarme-, solo que llevo rato tratando de despertarte y tu nada. - Ya me había asu

