Volvimos a casa después de haber conversar por un buen rato entre nosotros buscando entender la intención d esta petición del Mexicano. Comprometidos en buscar cada uno por su cuenta alguna pista que nos sirva para comprender esta imposición tan fuera de lugar, nos despedimos. - ¿Cómo les fue en la reunión? –nos pregunta Iliang al vernos entrar a la sala de estar-. - Vamos a decir que bien –contesta Gelys-. - ¿Y ese ánimo? –pregunta Samantha-, para haberles ido bien no están muy felices que digamos. - Aceptaron que la decisión de sacar a Joaquín era un mal necesario –intervengo sentándome en el sofá-, pero uno de ellos pretendió imponerme algo con lo que no estuve de acuerdo. - Bueno pero, ¿y los otros que dijeron? –pregunta Iliang con interés-. -

