Estudiando la expresión en el bonito rostro de su pareja, Dominic se comenzó a inquietar con cada segundo que transcurría, y su dulce chico no mencionaba nada. —¿Te molesta? —preguntó finalmente. Teo parpadeó y le observó confuso. —¿Molestar? —repitió. —Sí, que mi cuerpo sea diferente al de un humano también en ese sentido —expresó con preocupación. —En realidad, sólo me estaba preguntando... cosas. —¿Qué tipo de cosas, cariño? —Bueno... Principalmente si te ocurría porque no eres un alfa común como los otros —expresó. —En teoría, ser un alfa dominante no me hace muy diferente a un alfa normal, compartimos varios rasgos realmente, con ciertas diferencias pequeñas, pero importantes —anunció. —¿Cómo cuáles? —Nuestro lobo es mucho más grande al igual que nuestra fuerza. Nuestros sen

