Recostado sobre la cama, Teo admiraba el techo de la habitación con su mente vagando en toda la información que Dominic le había contado hasta el amanecer. En sí, todo había sido demasiada información para digerir en ese momento, razón por la cual Teo solo había estado escuchando y expresando toda duda que surgía ante lo que le comentaba Dominic, pero... Ahora que había logrado dormir unas horas y que se encontraba solo, en calma y tranquilidad, es que su mente estaba comenzando a trabajar procesando todo. El nuevo mundo que su pareja había abierto ante sus ojos era... Impresionante. Toda esa verdad oculta frente a sus propios ojos era algo increíble de descubrir. Por supuesto, su opinión sobre esas bestias... Hombres lobos, como nombró Dominic, seguía variando debido a su experiencia v

