La forma en que Teo admiraba el perfil de Dominic y soltaba risitas dulces, o cómo el alfa dominante alzaba sus manos unidas con sus dedos entrelazados para besarlas, demostraba una comodidad que tenía encantada a la pareja. Solo en una noche, su relación había dado un importante paso. El profundizar en su intimidad y compartir tal dulce y excitante momento, provocó que el vínculo entre ellos creciera en tal medida, que la confianza y el cariño entre ambos se podía transmitir a través de una mirada. —Más adelante, cuando abras oficialmente la residencia, me gustaría traer a Noah también —comentó Teo—. Es un bonito lugar para que un niño de cinco años pueda explorar. —Dejaré reservada una habitación para fin de mes —declaró Dominic. —No lo dije en ese sentido —rió el joven humano—. Adem

