Cuando la campana suena y la última hora termina tomo mis cosas y soy la primera en lanzarme a la puerta con pasos rápidos y torpes que más de una vez casi me hacen caer. Parece que a Lindy aún no le han contado el chisme, pero no quiero quedarme sola en la escuela y arriesgarme a que aparezcan sus amigas y me metan en un casillero o algo así. Así que prácticamente corro al auto de Kieran, donde el está recargando su peso tranquilamente mientras revisa su celular. Puedo escuchar fuerte y claro mis pisadas aminorando su paso hasta detenerme no muy lejos de Kavinsky. —¿Qué te sucede? —Alza la vista hacia mí con un atisbo de curiosidad en su tono. ¿Cómo puede haber llegado en tan poco tiempo?, él es rápido pero no, no es Barrie Allen, ni tampoco un vampiro brillante como Edward Cullem. ¿Qu

