Llevado la gran emoción que lo invadía, Marcus apretó aún más el cuerpo de la joven contra el suyo. Tirando mientras retrocedía torpemente la fue arrastrando consigo hacía uno de los sillones de aquel lugar. No quería dejarla ir, temía que una vez sus brazos aflojaran su agarre, aquella que se encontraba cautiva encontraría la manera de escapar. Ha sido así desde su reencuentro, Pam siempre ha buscado la forma de huir y alejarse de él. Esta vez no quiere dejarla ir tan fácilmente, no cuando en aquel momento ella estaba respondiendo a sus besos. Se sentía nervioso, enérgico, sus labios estaban consumiendo de a poco los de Pamela y esta solo se dedicaba a seguirlo lentamente. No había forcejeos, no había rechazo, nada que pudiera cortar con ese momento el cual para él era grandioso. Aque

