A pesar de la rotunda negativa de Pam, Marcus decidió acompañarla hasta su auto. Todo el trayecto que recorrieron, lo hicieron en un completo silencio. Dentro del elevador, cada uno se mantuvo en su lugar y con la mirada puesta hacía el frente. Marcus observaba el reflejo de la joven que se mostraba en la puerta del elevador, mientras lo hacía pensaba en las cosas que se habían dicho antes. Esa noche, algunas cosas que no sabía o pretendía no saber salieron a la luz. Escuchar de los labios de la propia Pam el cómo se sintió en aquel entonces fue algo triste y doloroso para él. Hasta ahora se estaba dando cuenta del daño tan grande que le había provocado con sus acciones pasadas. Al llegar al coche de la joven se detuvo a unos pocos pasos de distancia. Observó a aquella que yacía ante é

