El repentino sonido del móvil logró sacar a la joven de aquel profundo sueño. Con su mano escaneó lentamente la mesa de noche tratando de encontrar aquel dispositivo que en ese momento emitía un sonido el cual consideraba molesto. Su cabeza estaba mareada y sus ojos seguían siendo pesados, se sentía sumamente aturdida en aquel momento. En otro momento simplemente hubiera ignorado ese molesto sonido pero le era un tanto imposible pues de alguna manera martillaba sus oídos. Irritada y con mal genio tomó el móvil en sus manos, ni siquiera se fijó en el contacto que se mostraba, no le interesaba, lo único que quería era mandar al demonio a quien en ese momento estaba perturbando sus sueños. - ¿Sabes qué hora es?.- Respondió irritada. - Lo siento.- La voz de Marcus se escuchó al otro lado.

