- Que bueno es tenerte por aquí Marc.- La señora Spencer abrazaba a su ahijado.- Hace tiempo que no venías a visitar. - Sé que los he tenido muy abandonados pero es por culpa del trabajo. Lo siento. - No debes lamentarte.- El señor Spencer lo observaba desde su asiento.- Ahora eres un hombre de negocios. Debes estar pendiente de ese imperio que has empezado a erigir. - Usted más que nadie sabe que solo quiero seguir los pasos de mi papá.- Se acercó al mayor y lo abrazó.- Quiero ser un gran hombre de negocios como él. - Lo sé muy bien.- Asintió.- No te lo digo a menudo pero cuando te miro es como si estuviera viendo a tu padre.- Palmeó su mejilla.- Eres el vivo retrato suyo, por eso también te llamas Marcus. - No creo poder igualar las huellas que ha ido dejando pero espero por lo meno

