Pamela dormía profundamente en la comodidad de su hogar y amparada por la oscuridad. El relajante que le había sido entregado por su madre había hecho efecto inmediato. De no haber sido por ello se hubiera mantenido la noche en vela sumergiéndose entre pensamientos confusos u obligándose a recordar. Aquella noche había llorado hasta que sus ojos se sintieron pesados e irritados. Desde su regreso a casa se había encerrado en su habitación. Allí rebuscó entre sus cosas con gran ansiedad y con el fin de encontrar algo que le mostrara por lo menos un indicio de su presente. Al principio cuando entendió su situación, a pesar de ser algo sorpresivo para ella, no le dio suma importancia. Se había centrado más en el hecho de que Marcus Parker había decidido no solo mirarla sino también estar a

