- ¡Maldición!.- Marcus lanzó su móvil sobre su escritorio. - Oye.- Lucas fue sorprendido por la acción de su amigo.- ¿Qué te sucede? ¿Por qué estás enojado? - Ahora no.- Frotó el puente de su nariz.- Dejame solo. - Amigo, desde que llegaste te estoy notando algo tenso. Ni siquiera has prestado atención a tu alrededor y los demás empleados empiezan a comentarlo. - No tiene que meterse en asuntos que no le competen. - Marc. ¿Qué hay de malo contigo este día? Si no querías venir a trabajar simplemente te hubieras quedado en casa. - ¡Te pedí que me dejaras en paz!.- Golpeó con su mano el escritorio. - Siempre que estás de malas te portas como un maldito cretino con aquellos que se preocupan por tí.- Caminó hacía la salida.- Jodete. No pienso seguir preocupándome por tí. - Lucas, espera

