Samantha se sorprendió al ver el estado en que se encontraba el hombre frente a ella. Había visto a Marcus Parker mostrarse ante ella tal y como era. Había visto sus lágrimas, sus miedos, incluso su dolor pero verlo allí, frente a ella con aquella expresión tan lúgubre y desganada, le provocó cierta impresión. No estaba viendo al atractivo e imponente hombre que siempre estaba rodeado de ese halo de frialdad. Estaba viendo a un hombre lamentable y agotado que ya no podía más. Ni siquiera llegó a abrir sus labios cuando este se lanzó hacia ella y envolviendo sus largos brazos en su cintura la apreso en un fuerte abrazo. No dijo nada, solo lo dejó allí, lo dejó reposar. Solo después de unos minutos pudo escuchar un leve suspiro salir de sus labios. Finalmente, Marcus se alejó rompiendo

