Pam no podía evitar el dejarse llevar esta vez, quizás debido a la cantidad de emociones que albergaba o quizás debido a que el poder de la pasión con la que Marcus Parker avanzaba era tan avasalladora. Se encontraba allí, sobre el gran sofá, siendo presa de aquel hombre que la besaba de forma voraz y desesperada. Podía sentir el temblor de sus manos cuando estas recorrían su cuerpo, tocando cada parte de ella sin reserva alguna. Estaba siendo nuevamente arrastrada por la pasión. Cada beso o caricia era una clara invitación para ceder finalmente ante el deseo. El hombre que la apresaba parecía conocer a la perfección su cuerpo. Tocando los lugares exactos para hacerla gemir y temblar. Quería resistirse un poco más, una parte de ella seguía indicándole que debía detener aquello pero ot

