¿Cómo empezó todo esto? ¿Como Pamela y Marcus terminaron de esa manera?
Quizás fue tras aquella desastrosa separación entre sus hermanos, en aquel tiempo cuando tanto él como ella cuidaban de Ella Parker y de su embarazo mientras esta trataba de rehacer su vida lejos de Cameron. Cuando ambos se unieron para convertirse en un apoyo para la joven y decidieron trabajar en conjunto para no dejar que la tristeza y el sufrimiento la hicieran caer.
O quizás…
Fue aquella noche en la que llevado por el alcohol, Marcus cruzó una línea que ni en sus más locos sueños imaginó algún día cruzar. Esa noche, cuando estaban sentados en la estancia de su departamento, Marcus quien en ese momento no se encontraba en todos sus sentidos, decidió explorar los labios de la joven.
Si, había sido ese el momento exacto en que el corazón de Pamela Spencer golpeó tan fuerte que despertó los pocos sentidos que ya se encontraban aturdidos por el alcohol y la hacían descubrir no solo una nueva experiencia sino que empezaba a despertar en ella sensaciones y emociones que jamás imaginó tener.
Mientras los cálidos labios del mayor se frotaban lentamente contra los suyos y su inquieta lengua intentaba invadir descaradamente su boca, ella observó las largas pestañas que temblaban ligeramente, sintió las cálidas manos apretar suavemente sus mejillas y saboreó la leve sensación del alcohol.
No se sentía asustada, mucho menos sorprendida por aquel sorpresivo ataque, todo lo contrario, aquello fue una sensación gustosa, emocionante e intensa. Sensación que no duró por mucho tiempo ya que aquel que devoraba lentamente sus labios de golpe salió de aquel trance.
Esa noche Pam escuchó mil y una disculpas por parte de Marcus, escuchó sus motivos, vio su nerviosismo y percibió su preocupación. Lo escuchó expresar que no había hecho aquello en sus sentidos y que para él, ella seguía siendo como su pequeña hermana pero ya era demasiado tarde pues ante sus ojos, aquel nervioso hombre ya no se veía como un hermano mayor, ahora sus ojos lo veían de otra manera.
**Flashback**
- ¡Marc!.- El chillido de la joven de pelo castaño se escuchó por todo el lugar.- ¡Marc!.- Corría con los brazos abiertos y una gran sonrisa.- ¡Marc!.- Saltó a la espalda del mayor y se colgó como si fuera un koala.
- Te he dicho que no hagas tanto escandalo.- Resopló mientras colocaba su equipaje en el suelo.
- Solo estoy feliz de que hayas regresado. No sabes como te extrañábamos.
- No exageres.- Negó.- Y bajate de mi espalda, los demás nos están viendo.
- Eso no me importa.- Sonrió.
- ¿Por qué viniste a recogerme? Yo podía llegar a casa por mis propios medios.
- Mis padrinos están ocupados y Elly ya no puede manejar por su estado, así que vine a recogerte.
- Gracias.- Se encogió de hombros.- Supongo.
- Oye, Elly quiere saber qué nombre elegimos para nuestros sobrinos.- Bajó de su espalda.
- No se lo dijiste ¿Cierto?
- Le dije que debe esperar a que nazcan.- Soltó una risilla.- Así ya no podrá arrepentirse si resulta que no le gustan.
- No dejas de ser una traviesa.- Negó.
- No sabes lo emocionada que estoy de que vengas con nosotros de vacaciones a Vancouver.- Se colgó de su brazo.
- Necesitaba pasar un tiempo con la familia.- Se soltó lentamente del agarre.
- Ya verás.- Tiró con fuerza de su brazo y lo sostuvo evitando que lo alejara.
- ¿Podemos irnos?.- Rodó los ojos.
- De acuerdo.- Sonrió con emoción.- De camino vi una pastelería, quiero que me invites un pedazo de pastel.
- No lo haré.- Se soltó con rapidez del agarre de la joven y empezó a caminar a toda prisa dejando detrás.
- No seas malo.- Formó un puchero.- ¡Marc!.- Corrió tras él con una gran sonrisa..- ¡Marc!
**Tiempo presente**
- ¿Marcus?.
La voz de Pam y esa manera tan fría en la que su nombre afloró de aquellos labios lo hicieron regresar en sí. Por alguna razón, escuchar la forma en que la joven lo llamó, con cierta indiferencia, como si se estuviera refiriendo a una persona cualquiera, fue una cachetada directa a su rostro.
Estaba tan acostumbrado a escuchar como Pam recitaba su nombre de forma tan melodiosa y revestida de dulzura que cuando la escuchó en aquel momento, sintió como un balde de agua helada se derramaba desde su cabeza y empapaba todo su cuerpo.
Allí estaba, la mirada que tanto temía enfrentar, aunque no era tan fría, tampoco era como ella solía verlo, de aquella manera tan dulce y cálida. Se habían distanciado por dos años, esperaba algún tipo de emoción o al menos una expresión de sorpresa, en cambio no recibió nada, ni siquiera indiferencia y eso…lo lastimó.
- ¿Pam?.- El joven castaño observó con sospecha a su amigo al escuchar aquel nombre.
- Tiempo sin vernos.- Pamela sonrió suavemente.
- Yo…no esperé encontrarme contigo en este lugar.- Marcus acarició su propia nuca nerviosamente.- Es una gran sorpresa.
- Si…- Asintió lentamente y forzó su sonrisa.- Me lo imagino.
- ¿Qué haces por aquí?.- Miró a su alrededor.
- Es muy obvio lo que estoy haciendo aquí.- Apuntó al cartel del café y volvió a sonreír.- Por lo que veo tú también viniste a lo mismo.- Bajó su mirada a sus manos y observó el café que sostenía.
- Mi tienda está cerca de aquí, a unos pocos pasos.- Vine con mi amigo por algo de tomar.
- Oye.- El castaño golpeó el brazo de su amigo.- ¿No nos vas a presentar?.- Sonrió con picardía provocando que Marcus frunciera el ceño.
- Hola.- Pam extendió su mano.- Mi nombre es Pamela Spencer ¿Usted es?
- Oh no.- Negó.- No me trates de usted por favor, no creo que sea tan viejo.- Estrechó la mano de la joven.- Mi nombre es Lucas Gray.
- Mucho gusto.- Le sonrió.
- El gusto es mío.- Volvió a lanzarle una sonrisa de complicidad a su amigo.
- Lucas…- Marcus trataba de mantener la compostura para no terminar golpeando a su amigo.- Pam es la hermana menor de Cam.
- ¿De tu cuñado?.- Sonrió con sorpresa.- ¡Vaya! Que sorpresa.
- Pam...- Dudó por un momento.- ¿Justo ahora..?
- ¿Pam?.- Una de sus amigas se acercó.- ¿Sucede algo?
- Oh no.- Negó mientras sonreía.- Es solo que me encontré con un amigo.- Le dio una rápida mirada a Marcus.
Sin esperarlo, Marcus había recibido otra fuerte cachetada directa al rostro. Las últimas palabras de Pam terminaron noqueandolo por completo.
Un amigo, así lo veía, no como alguien con quien había pasado la mayor parte de su vida, ni siquiera como un hermano, así como lo consideraba antes de que todo cambiara. Lo había degradado a un simple amigo y lo había dicho con tanta naturalidad que incluso se pudo percibir un cierto dejo de frialdad.
No sabía muy bien lo que estaba pensando, antes deseaba huir y evitar el encuentro con Pam pero ahora que la tenia de frente de repente le nació la necesidad de invitarla a su tienda o a compartir un café para disculparse por no haber llegado a su encuentro pero al escuchar sus palabras, como se refería hacia él, decidió descartar aquella idea.
No lo demostró pero por dentro se sentía enojado, ofendido y lastimado.
- Fue bueno verte después de tanto tiempo.- Pam le sonrió.- Ahora, si me disculpas, mis amigas me esperan.
- Lo mismo digo.- Forzó su sonrisa.
- Fue un gusto.- Le sonrió al castaño.
- El gusto fue mío.
Marcus observó como Pamela Spencer con total normalidad pasaba por su lado. Con cada acto de la joven, con cada palabra, incluso con el mínimo gesto que le había dedicado, solo podía sentir frío y lejanía. Trató de contenerse para no girarse y darle una última mirada, apretó la taza de café en sus manos tan fuerte como pudo y empezó a caminar con su mirada hacía el frente mientras se recordaba a sí mismo que no debía voltear.
Sabía que había cometido una estupidez al no ir a aquella cena, al haber escapado pero sintió que no era motivo suficiente para ser tratado de esa manera, tan indiferente, como si fuera un extraño. Se marchó de allí conteniendo su enojo y con una gran herida.
Había escuchado sobre el cambio de Pam pero jamás se imaginó que fuera de tal magnitud. Aquella chica ante él, aunque ahora se mostraba más hermosa, no tenía el mismo brillo de antes y su sonrisa, la cual era tan radiante como el sol, se había apagado. El cambio de Pam fue enorme, tanto que incluso parecía haber olvidado quién era Marcus Parker ante sus ojos.
- ¿Así que ella es Pam?.- Lucas tarareó.
- Cierra la boca.- Gruñó.
- ¿Es la Pam que siempre llamas cuando…?
- ¡Te dije que cierres la boca!.- Se giró y apuntó a su amigo con cierta intimidación.
- Oye, viejo.- Levantó sus manos y retrocedió debido a la sorpresa.
- ¡Carajo!.- Estampó su café contra una pared, luego llevó sus manos a su rostro y lo cubrió.- Lo siento Lucas.- Respiró profundo para calmarse.- No quise gritarte.
- ¿Estás bien?.- Colocó su mano en el hombro de su amigo.
- No, no lo estoy.- Mordió su labio inferior con enojo.- Justo ahora estoy muy enojado.
- ¿Es por ella? ¿Por esa chica?
- Así es.- Asintió.- Es por ella y si…- Sonrió con enojo.- Ella es Pam.
- Entonces…¿Tú y ella…?
- ¿No lo escuchaste?.- Volvió a sonreir.- Somos amigos.- Se giró y pateó el bote de basura que estaba a su lado.- Solo soy un amigo.- Se alejó mientras gruñía y murmuraba.
- Amigo…- Sonrió al ver a su amigo alejarse.- Estás bien jodido.