Brecken Con el estómago lleno de pasta y la mente en calma, cierro los ojos y rodeo a Rina con mis brazos. Mi objetivo es despertar mañana y que todo sea distinto. Creo que es posible. Creo que, por primera vez en mi vida, el mañana guarda infinitas posibilidades para mí. Posibilidades interminables con Rina. Emocionantes con mi nuevo trabajo. —Me deshice de mi apartamento en Nueva York —susurro suavemente, sin saber si Rina ya está dormida. —¿Lo hiciste? —pregunta, adormilada. —Hace unos dos días. En el momento en que firmé el contrato de arrendamiento del edificio de oficinas y fueron a colocar el letrero de Davenport Financial, supe que no iba a volver. —¿Hiciste todo eso sin saber si podrías conservar tu licencia? ¿Si terminarías como Rich ahora? —Bueno, hace dos días tenía basta

