Capítulo nueve Mientras corría hacia la casa con los brazos llenos de álbumes de fotografías, Emily fue profundamente consciente de los ruidos de martillos y taladros provenientes del salón de baile. Aquello significaba que, a pesar de lo tarde que era, Daniel todavía estaba dentro colgando marcos de fotos y espejos para ella. Cada vez se quedaba trabajando hasta más tarde, a veces hasta medianoche, y Emily había empezado a albergar la idea de que lo estaba haciendo para estar cerca de ella, para mantener una sensación de proximidad, como si esperase los momentos en que Emily le llevaba una taza de té con las mismas ansias que sentía ella. A menudo, alrededor de aquella hora de la tarde, una vez que Emily había dado por finalizada la organización y búsqueda del día, asomaba la cabeza por

