Capítulo seis Emily se despertó tarde el tercer día. Era casi como si su cuerpo supiese que era lunes por la mañana y que normalmente en aquel momento estaba apresurándose para llegar al trabajo, apartando de un empujón al resto de gente que se dirigía a sus puestos de trabajo para conseguir entrar en el metro, apretujándose junto a los adolescentes aburridos y medio dormidos que iban masticando chicles y los hombres de negocios que siempre sacaban los codos a los lados y se negaban a doblar sus diarios, y por lo tanto su cuerpo hubiese decidido que se había ganado holgazanear un poco. Apartó las sábanas, atontada y con cara de sueño, y se preguntó cuándo había sido la última vez que había dormido hasta pasadas las siete. Lo más seguro es que hubiese sido antes de cumplir los treinta, ant

