—Ya no sé qué pensar, Romanov es tan extraño, no digo que le vaya hacer algo, pero el trato irrespetuoso de mamá hacia ella me enfuerece mucho —añadió volcando los ojos. —Entiendo —la depositó sobre la cama y se sentó a sus pies —. ¿Quieres que Lilian esté aquí con nosotros? Le brillaron los ojos, no podía creer que le estuviera diciendo eso. De imaginarse cerca de ella todos los días, sin embargo no quería abusar de Burak y su amabilidad, además de esa aparente naturaleza que tenía por querer complacerla en todo. —No, es lindo que lo preguntes, pero sería demasiado pedir. —Nada es suficiente si me lo pides tú, Milenka —señaló agarrando suavemente su barbilla —. Por mí estaría bien que Lili se quede aquí, y no hablo de una estadía temporal, puede vivir con nosotros. —No, Burak, d

