Capítulo 6

829 Words
Hora de encontrar trabajo. Todos tenemos un destino y muy pocos lo siguen. Yo lo hice. Que todo esto pasara, fue parte de mi destino, el hecho de perder todo y crecer donde nadie quiere estar, me hizo fuerte. Ver, crecer y vivir, en la parte oscura de la vida, me hizo apreciar aún más cada cosa, mínima para el resto; pero todo para mí. Después de todos deciden, haces el bien o el mal, te arriesgas o te rindes. Mi destino fue luchar, crecer siendo fuerte para poder enfrentar cada caída que el futuro me pondría. Y al final de cuentas, lo agradezco. Vi un letrero en una cafetería, que decía necesitar trabajadores. Lo leí detalladamente —Solo para mayores de 20 años...—Leí. Descartado. Seguí caminando y decidí tomar el bus. A mi lado se sentó una señora muy bien vestida, como de unos 38 años, tenía una linda sonrisa. Decidí preguntar.—¿Disculpe... Por casualidad no sabrás donde haya muchas tiendas...? Es que necesito empleo. Ella me miró detalladamente y puso una sonrisa de lado.—Por el centro de la ciudad puedes encontrar varios. Pero para ellos debes ser mínimo mayor de edad.—Dice sacando lo que parece ser una agenda electrónica de su cartera.—¿Qué edad tienes?—Preguntó anotando algo en esa agenda. —Me llamo Martina, tengo 17 y es todo un gusto conocerla.—Digo ofreciendo mi mano. Hubo un ligero apretón y luego hubo silencio. Estaba pensando. —¿Sabes limpiar? Es decir, no es por ofender pero recién ayer la chica del personal de limpieza renunció.—Dijo dejando ver un destello en sus ojos. Limpiar. Pues creo que sí, con un cepillo y jabón, puedo hacer milagros. —Tengo la experiencia necesaria para este trabajo, señora.—Digo sonriente. —Maravilloso.—Anotó una dirección en un papel. —Ésta es la dirección, si te arrepientes o cambias de parecer, puedes llamarme, abajo he dejado el número. Puedes ir en la noche de hoy para la entrevista y si ésta se da, iniciarías mañana.—Asentí y estreché su mano. El bus se detuvo y ella bajó. Ya conseguí trabajo... ¿y ahora? Jacob no está en casa, pero no conozco mucho la ciudad, si sigo caminando tal vez después no sepa regresar. Bajé hay mismo y caminé de regreso a casa. A pesar de ser un tranquilo vecindario, ha ésta hora de la mañana, no hay mucha gente por aquí. Vi solo un par de personas en una cafetería y decidí entrar. —Un café mediano, por favor.—Entregué el dinero y el cajero me entregó el café. Sin más, solo salí de la cafetería. Ahora ya no había nadie, parece un desierto, y es raro, no se si estas horas sean pobladas o no. Caminé tomando de mi café y admirando las lindas casas que hay por aquí. Sentí unos pasos detrás y no volteé. Seguí caminando pero a paso, algo más rápido. Sentí que me tomaron del brazo y fue cuando me detuve. Al voltearme me encontré con un joven de unos tal vez 20 años, con muchos tatuajes, llevaba traje y para nada parecía feliz. —Déjame adivinar. Tú eres quien me va a intentar robar o violar, y después vendrá mi "héroe" a salvarme y terminaré casada con él. —Digo con ironía. No rió, solo habló.—Esto no es cuento de handas, cariño.—Rió sarcásticamente.—Sólo quiero saber la hora. —Dijo señalando mi reloj. El cual no sabia que tenía conmigo. —Tonta.-Escupió mi voz interior. —Oh, claro. —Levanté mi brazo y me fijé en la hora.—10:03am.—Digo ya bajando mi brazo. —Gracias.—Dicho esto, él se fue. Seguí mi camino y como en toda película o libro, volteé a verlo; pero él no estaba viéndome como suele ser, en realidad, él ya no estaba. —Vaya chico.—Susurré. Seguí caminando y tomando de mi café, este se acabó y lo lancé a un cesto de basura. Al llegar busqué la llave y vaya que no la encontraba. Me senté en el escalón de la entrada a ver el infinito. ¿Y ahora? A penas son las 11 y por lo que dijo Jacob, no creo que él llegue hasta muy tarde. Me paré y seguí buscando. Ahí estaba, detrás de un matero. —Gran escondite.—Dije algo ya molesta. Entré y me dirigí a mi habitación, quité mis botines y quedé sin ellos caminando por toda la casa. Así que me fui a la sala a ver un par de películas. (...) Después de ver un par de películas, me quedé dormida y recién despierto. Busqué la hora en mi reloj, -4:08pm- Me levanté y me fui al baño. Tengo que arreglarme para ir en la noche a la entrevista. Después de todo, empezar limpiando no es mala idea, ¿O sí?
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