004.

1275 Words
Jodido Taehyung. Una barbacoa en la casa de Kangmin era lo que se estaba llevando a cabo. Lo típico. Habían venido todos, inclusive Taehyung; quien justo ahora cantaba Not In That Way para todos. Y malditamente el chiquillo la cantaba hermoso, con tanto sentimiento que tocó el corazón de Sunmi inmediatamente. Y le fue imposible no imaginarse su situación con Yoongi en esos momentos. Ese dolor que sentía en el pecho, tan fuerte y difícil de controlar. La estaba matando. Fácilmente dio con la habitación de Kangmin y entró sin esperarse nada. Ella sólo quería llorar para desahogarse y que nadie la viera. Fantástico. Pensó irónicamente al ver la mesa de noche de Kangmin, una foto de todos los chicos, entre ellos Yoongi, sonriendo tan feliz que la tristeza de Sunmi se fue un poco. Congeló su cuerpo al escuchar ruidos desde la puerta. Alguien viene. Y empezó a limpiar sus lágrimas, rogando para que no fuera Yoongi y la viera en tales condiciones. Pediría explicaciones y ella no iba a ser capaz de decir "creo que lo mejor será alejarme de ti"; él sabía que las cosas entre ellos estaban mal, pero no tan críticas. O eso era lo que Yoongi quería asimilar. Después de ese día en la casa de Sunmi todo había seguido casi igual. Sunmi era buena ocultándolo. O eso creía. Jinyoung apareció en la puerta. Sunmi sintió una bola de 20 kilos caer en su estómago al ver el rostro de su amiga. Triste. Triste porque ella sufría. Jini sabía que Sunmi estaba sufriendo en esos momentos. Todos lo sabían. Pero no era la única. — Tranquila, Yoongi no vendrá.— Y eso fue luz verde para que Sunmi partiera en llanto. El corazón de Jini se rompió en mil pedazos y se apresuró en abrazar a su amiga.— Le dije que estabas en tus días, espero no te moleste. Sunmi negó con la cabeza y rió por lo bajo. Esa era buena excusa después de todo y es algo que hubiera hecho si fuera Jimin. — Ya no sé qué hacer, Jini. Quiero seguir a su lado, haciendo lo que hacemos. Pero no puedo, terminaré enamorada de él, y será peor, porque lo alejaré. — Si él te quiere, se quedará, Sunmi. Tú más que nadie sabe que ese amargado es muy apasionado. Y tú jodidamente me apasionas, cariño. Las palabras que Yoongi le dijo alguna vez le llegaron de golpe. Pero no importaba, él era capaz de dejar de lado sus pasiones para no caer en la estúpida trampa del amor. El amor es dolor y sufrimiento, he sufrido demasiado en mi vida, no quiero hacerlo más. Dijo también una vez. Y con eso fue con lo que atrapó a Sunmi. Por esas palabras es que habían empezado con esto. Querían a alguien para satisfacer sus deseos y no sólo los sexuales. Tener ese apoyo, coqueteos, salidas, etcétera. Pero no querían enamorarse o estar bajo la etiqueta de "novios". Él porque no quería sufrir más, y Sunmi tampoco. Ya lo había hecho una vez por culpa del amor, era tan sólo una adolescente, pero había sido la peor etapa de su vida, además, su madre había pasado por lo mismo, se enamoró perdidamente de su padre, pero este un día simplemente se marchó, dejándolo en depresión, con una sólo amigo: el alcohol. Sunmi no quería terminar así. Y por esto y más ideas en su cabeza, no quería enamorarse. Yoongi la comprendía, por eso seguía a su lado. — Tengo miedo de enamorarme.— Confesó finalmente. Existían fobias ridículas, y estúpidamente la de Sunmi era enamorarse. O tal vez, enamorarse de Min Yoongi. Porque lo conocía y sabía que no la correspondería. — Pero linda,— Jini habló con cuidado, como si tuviera miedo de lastimarla con sus palabras.— tú ya estás enamorada de Yoongi. Y él estaba enamorado de ella. — Eso no es verdad. No lo será hasta que lo diga.— Y no planeaba decirlo. — Son el uno para el otro, ¿cómo no iban a terminar enamorados? Él no está enamorado de mí. Maldición. — Quiero parar aquí. — De acuerdo.— Jini se separó.— Sólo recuerda que, a veces tomar riesgos es lo mejor. No en este caso. — Bajaré en unos segundos. Anda ya, no quiero preocupar a los demás por mis mariconadas.— Sonrió en broma, para alegrar un poco el ambiente.— Y dile a los chicos que canten algo más feliz, por favor. Jinyoung sonrió. — No te preocupes, Jungkook está por cantar FXXK IT de BIGBANG.— Fue a la puerta.— Olvida esta mierda un rato, has estado triste estos últimos días y de verdad nos duele, y no sabemos qué hacer.— Suspiró.— Diablos, incluso las chicas y yo planeábamos raptar a Jay Park y obligarlo a que te hiciera un strip dance.  Sunmi soltó una sonora y sincera carcajada. — Son las mejores. Jinyoung finalmente se fue, dejando a Sunmi sola. Se sentó unos minutos en la cama, disfrutando del silencio de la habitación de Kangmin. Ya no lloraba, de hecho, intentaba tranquilizarse. Cuando estuvo lista, se puso de pie, caminó a la puerta y asomó sólo su cabeza, procurándose que no estuviera nadie, cuando lo confirmó, como una espía en una misión ultrasecreta, corrió al baño. Teniendo su reflejo frente al espejo, se asustó. ¿Tanto lloré? Sus ojos completamente hinchados y la parte que los rodeaba, roja. Abrió el grifo del agua helada y comenzó a lavarse la cara. Una vez listo, estiró su mano para tomar la toalla y a ciegas lo hizo. Cuando volvió a verse en el espejo, se percató que no era la única ahí. Yoongi estaba recargado en el marco de la puerta. La miraba con unos ojos profundos. El rastro de hinchazón no se había ido por completo y él sabía que había estado llorando. Es como si lo hubieran apuñalado al saber que ella había derramado lágrimas. Sunmi se quedó en silencio, viéndolo desde el reflejo del espejo. Entonces Yoongi empezó a caminar en su dirección y al estar casi pegados, la giró, recargándola contra el lavabo, delicadamente. Las manos de Sunmi agarrando la orilla del mármol, las manos de Yoongi sobre las suyas. — Sé que no estás en tus días, eso es dentro de dos semanas.— Dijo, su aterciopelada voz llenando a Sunmi.— Y también sé que si te pregunto qué te pasa, no me contestarás con la verdad. Sin embargo él lo sabía. Pero no quería afrontarlo. — Yoongi... No la dejó continuar. — Pero tú tienes que saber que, aunque no lo creas, aquí estoy y puedes apoyarte en mí. Porque yo estoy pasando lo mismo que tú. Y como siempre, soy el único que te comprende. Los ojos de Sunmi picaban por nuevas lágrimas que amenazaban en salir, cuando la primera brotó, Yoongi la limpió con su pulgar y suavemente, pasó ambos por el rostro de Sunmi, acariciándola. Ella dejó sus manos sobre los hombros de Yoongi. Y entonces él fundió sus labios con los de ella. Un beso lento y con muchos sentimientos callados, sus respiraciones estaban mezcladas y jodidamente no querían separarse. Cuando terminó, Sunmi lo abrazó tan fuerte, no queriendo dejarlo ir. — Tengo miedo, eso es todo. Yoongi suspiró sobre su cabello y la apretó más. — Vámonos de aquí.— Insistió.— Y cariño, aunque no quieras, hoy te quedas en mi casa. Sunmi asintió, deseándolo y sufriendo, porque sabía, que esa sería su última vez en ese lugar. Sabía, que esa era su despedida.
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