68| Un jardín de rosas negras-2

1040 Words

Y agradecía —sí, agradecía— que en la mafia no existiera el abandono. Porque si hubiera existido… no sabría cómo sobreviviría sin él. No sabría cómo irse. Porque no quería irse. Jamás. Abrió los ojos y cerró la llave. El sonido del agua se desvaneció, y en su lugar sólo quedó el latido sordo de su corazón contra su pecho. Se envolvió en una toalla, salió del baño, y comenzó a secarse con lentitud. En el aire aún flotaba el perfume del jabón, y entre el vapor disipado, lo vio. El vestido. Sobre la cama, como una promesa. Lo acarició con los dedos, sintiendo cómo su garganta se cerraba por un instante. Se lo puso con cuidado, los tirantes abrazando sus hombros, la tela ajustándose a su cintura, cayendo como una cascada cálida hasta rozar sus tobillos. El escote era sutil, lo justo para

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