—Habla —ordenó Cathal, su acento más marcado que nunca—. Dime dónde está Keegan. —La voz cargada de amenaza. Luego, se inclinó y le habló directamente al oído en irlandés. —Cá bhfuil mo dheartháir? (¿Dónde está mi hermano?) El hombre tragó saliva. —Chuaigh sé ar shiúl! D’imigh sé le Selene! Le bean an boss! Thug sé giall di agus tá siad ag éalú tríd an Sciathán Thiar! (¡Se fue! ¡Se fue con Selene! ¡Con la mujer del jefe! ¡La tomó como rehén y están escapando por el ala oeste!) Cathal esbozó una media sonrisa. Se giró hacia Damien, Brennan y Leonardo, quienes lo observaban atentos. —Dice que Keegan se llevó a la mujer de O’Connor, la tomó como rehén y está huyendo por el ala oeste. Leonardo soltó una carcajada oscura. —Ese maldito siempre consigue superarse —dijo el rubio. Damien, e

