Leonardo ladeó la cabeza, evaluando sus palabras. —Tal vez no es una amenaza, pero tampoco es una simple niñera —dijo el mafioso peinando sus cabellos rubios. Leonardo sabía que Alina era importante, lo cual era algo nuevo, teniendo en cuenta que para Damien ninguna mujer había sido importante hasta ahora. Damien entrecerró los ojos, sin responder. Porque ni él mismo tenía claro qué demonios era Alina Everhart para él. Y eso lo jodía más de lo que quería admitir. Justo en ese momento, su teléfono vibró en su bolsillo. Damien lo sacó y vio en la pantalla el nombre de Khalil. Frunció el ceño y contestó la llamada. —¿Qué pasa? —preguntó con voz grave. La voz de Khalil, llegó a través del auricular. —La doctora está con su amiga —La voz profunda de Khalil resonó con su marcado acento ár

