Parecían una pareja discutiendo en público. La expresión de Erika era la de alguien viendo una película de primera fila. —No puedo creer que me estés diciendo esto aquí —susurró Alina con los dientes apretados. Sabiendo que esa gente lo estaba malinterpretando todo. —Entonces deberías pensar mejor dónde y con quién pasas el tiempo —contraatacó Damien. Alina sintió la furia treparle por la espalda. —¡No estaba haciendo nada malo! —¿Ah, no? —Damien arqueó una ceja y señaló la mesa—. ¿Y quién es el hombre que acaba de irse? —preguntó con voz retadora. Alina siguió la dirección de su mirada y comprendió. Esto no era solo por Dante. Era por Mark. —¿Te refieres a Mark? —preguntó con incredulidad—. Es un colega, Damien. Un médico. “—Es una zorra, deja al pobre hombre en casa con su hij

