35| Un pingüino-3

1507 Words

Pero el dolor era real. Y no estaba segura de cómo demonios iba a ir a trabajar en ese estado. Con un gruñido bajo, se obligó a incorporarse, pero el maldito dolor la hizo soltar una maldición. —Demonios. Trató de caminar hasta el baño, pero sus piernas se negaban a cooperar. Cada paso era torpe, inestable. Como un maldito bebé dando sus primeros pasos. —Perfecto, ahora soy Bambi —murmuró, rodando los ojos. El trayecto hasta el baño se sintió eterno, pero cuando al fin llegó y se vio en el espejo, el aire abandonó sus pulmones. Su reflejo era una confesión muda de lo que había ocurrido. Sus labios aún estaban hinchados por sus besos. Sus pechos estaban marcados con varios moretones dispersos, algunos donde Damien había apretado con demasiada intensidad, otros dejados por la abrasi

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD