Damien había perdido por completo la paciencia. Dante estaba al borde de la muerte, el hijo del mafioso se consumía en fiebre, y la única persona que había podido proporcionarles información había terminado convertida en alimento para los cuervos. Necesitaban respuestas, de inmediato. Sin embargo, Damien quería estar cerca de su hijo. Por esa razón, no dudo en poner a cargo de la búsqueda a Leonardo Moretti, quien entró en la oficina del Hotel Diamante con su habitual calma letal, cuando Damien le cedió momentáneamente las riendas de aquella importante búsqueda. Leonardo era un especialista en interrogatorios. Un hombre cuya reputación hacía temblar a cualquiera en la mafia. Pues la familia Moretti había pertenecido a la mafia Brown desde varias décadas atrás. —¿A quién tenemos? —preg

