Después de la extraña conversación que tuvo con madre y Gael, Moises salió de la casa, necesitaba respirar, alejarse de todo. No podía creer la respuesta que obtuvo ante lo que pareciera que él único que lo ve como una aberración era él. Se internó en el bosque que está detrás de la casa de la propiedad de los Goldschmidt, caminó alrededor de una hora, y tuvo oportunidad de ver su vida, rememoró en el pasado, y en su presente y, por más que intentó ser optimista no vio un futuro como lo había planificado al decir encaminar su vida al sacerdocio. En principio lo hizo como un medio de escape a las imposiciones de su madre, y luego por sentirse a gusto en esa vida. Jamás imaginó que su vida casi perfecta se vería desestabilizada con un solo error, un solo y gran error, uno que amenazaba con

