bc

La Obsesión del Rey del Futbol

book_age18+
150
FOLLOW
1.9K
READ
HE
friends to lovers
playboy
arrogant
badboy
sporty
drama
sweet
bxg
kicking
city
childhood crush
lies
sassy
athlete
like
intro-logo
Blurb

Shira Mortlake sabe perfectamente cuál es su lugar en Crestwood High: invisible.

Mientras las porristas dominan los pasillos y el rey del fútbol americano hace suspirar a todas, ella sobrevive entre libros, silencios y un corazón que jamás se atrevería a mirar al chico equivocado.

Hasta que Tanner Westcott se acerca a ella.

De un día para otro, el mariscal de campo más popular de la escuela comienza a tomar su mano, sentarse a su lado y mirarla como si fuera la única chica en el mundo.

Pero en Crestwood High nada es tan perfecto como parece.

Rodeados de rumores, miradas llenas de odio y una tensión imposible de ignorar, Shira está a punto de descubrir que acercarse demasiado al rey del fútbol puede destruirle el corazón… o hacer que él termine perdiéndolo todo por ella.

Porque algunos chicos juegan para ganar.

Y otros… juegan para obsesionarse.

chap-preview
Free preview
Demasiado común para él
Brayden Barrington tiene que ser el mariscal de campo más guapo en la historia de la preparatoria Crestwood. Y no lo digo solo porque esté perdidamente enamorada de él. Sentada en las gradas en este hermoso día de mediados de septiembre, no puedo dejar de parpadear mientras él y sus compañeros corren por el campo de fútbol. Es como si hubiera un reflector sobre él, iluminando todo lo que representa Brayden Barrington. El mariscal estrella con una sonrisa de infarto. El chico más sexy de toda la escuela... no, del universo. Incluso bajo todo ese equipo, puedo ver sus músculos marcándose... y se me queda la boca abierta al imaginar que toco ese pecho firme. Deslizando mi mano por ese enorme bíceps, dándole un suave apretón. El calor sube a mis mejillas mientras mis pensamientos se distraen con Brayden estrechándome en esos brazos fuertes y susurrándome palabras dulces al oído... Un silbato ahuyenta mis pensamientos. Al mirar a mi alrededor, diviso al entrenador Papas gritando instrucciones al equipo. Ellos absorben sus palabras, cada uno queriendo mejorar para poder dar lo mejor de sí el viernes por la noche. No me he perdido ni un solo partido desde que Brayden se convirtió en el mariscal de campo el año pasado. Mis amigos me llamarían obsesionada... si tuviera amigos, claro. Mientras el entrenador continúa ladrando órdenes al equipo, hojeo los papeles en mi regazo. Debe haber al menos diez hojas de inscripción para clubes y, sin embargo, no parezco encontrar una para mí. ¿Ajedrez? No tengo suficiente habilidad. ¿Ciencia? No soy lo bastante lista. ¿Orquesta? No tengo talento. ¿Ven un patrón aquí? Papá me dijo que necesito parecer interesante en las solicitudes para la universidad, por eso espero unirme a alguna actividad extracurricular. ¿Pero la verdad? Solo quiero amigos, o al menos que la gente reconozca que existo. Estoy en penúltimo año y he sido invisible en esta escuela desde el primer día de ingreso. Suspirando, sigo pasando las páginas y luego devuelvo la mirada al hermoso mariscal en el centro del campo. Está agitando las manos mientras llama a sus compañeros. Y ellos beben sus palabras como si fueran Gatorade. Una cosa que al entrenador Papas le encanta de Brayden es su espíritu deportivo. Quiere al equipo como si fueran sus hermanos. Recibiría una bala por ellos. ¿Cómo sé esto? Puede que pase, o no, mis horas libres acechándolo en las r************* . Pero todo el mundo hace eso, ¿verdad? Especialmente las chicas como yo. La práctica termina y los chicos corren hacia el edificio de la escuela para ducharse. Recojo mis papeles y bajo de las gradas. Justo cuando salgo del campo y me dirijo a las puertas, una pared de ladrillos choca contra mí y caigo de nalgas al suelo. —¡Uf! —Me quedo sin aliento y los papeles salen volando de mis manos. —Lo siento, ¿estás bien? No te vi ahí —dice una voz profunda por encima de mí entre los papeles que revolotean. Al levantar la vista, me quedo mirando unos preciosos ojos azul cielo. Ojos que pertenecen a Brayden Barrington. Alguien suelta una risita fuerte a pocos metros. —Y la Chica Loser ataca de nuevo. —Teagyn Myers, la capitana de las porristas, suelta una carcajada. Ella y las demás animadoras también están practicando aquí, bajo la supervisión de la madre de Teagyn, la entrenadora Myers. Como antigua porrista, sabe un par de cosas sobre el tema. La entrenadora Myers también era la mejor amiga de mi madre, pero eso no parece marcar ninguna diferencia. Su hija me ha tratado básicamente como basura desde que usábamos pañales. Ah, ¿y eso de la Chica Loser? La historia de mi vida. —¿Te hice daño? ¿Puedes levantarte? Miro a Brayden, que me tiende la mano. No tengo idea de cuánto tiempo lleva ahí parado y, como si hubiera perdido el cerebro, me limito a mirar esos ojos hermosos. —¿Necesitas ir al hospital? —insiste él. Sacudo la cabeza rápidamente y me pongo de pie como un resorte. —Estoy bien. —Mis mejillas se calientan aún más al darme cuenta de que me caí de nalgas. Justo delante del mismísimo Brayden Barrington. Que alguien me mate ahora. Él se inclina para recoger los papeles, me los entrega y luego avanza hacia el edificio de la escuela. Y yo me quedo mirándolo, grabando cada parte de él en mi memoria. Porque esto es lo máximo que veré o interactuaré con el mariscal estrella. Después de todo, las chicas invisibles están destinadas a ser invisibles. —Papá, ¿estás en casa? —llamo mientras arrojo mi mochila en el suelo del pasillo y entro en la cocina. Él está ante la estufa con uno de sus delantales de "Papá". Hoy es el de "No hay chef como papá". Mamá le regalaba uno cada año por su cumpleaños, y él la tomaba en sus brazos y le plantaba un gran beso, diciéndole una y otra vez cuánto la amaba. Yo los observaba con las mejillas ardiendo debido a la enorme sonrisa grabada en mi cara. Imaginaba cómo sería tener eso algún día con alguien especial. Pero no ha habido nuevos delantales de "Papá" ni besos apasionados en los últimos tres años. Porque mi madre está muerta. Intentando no suspirar ni dejar que el dolor me punce por dentro, esbozo una sonrisa y me acerco a papá, que está tan concentrado en la sopa que está mezclando que no me oye llegar. Le doy un beso en la mejilla antes de rodearlo con mis brazos. —Hola, papá. —¡Calabacita! —Suelta la cuchara de madera y me devuelve el abrazo—. ¿Cómo te fue en la escuela? Me cuesta todo lo que tengo no gemir de pura vergüenza. ¿Cómo me fue en la escuela? Básicamente le miento todos los días para que no sospeche lo miserable que soy —no soporto que se preocupe por mí— y, después de mi épico fracaso frente al mismísimo Brayden Barrington, quiero fingir que el día de hoy no existió. No, quiero fingir que mi vida no ha existido. —¿Kara? —pregunta él, entornando los ojos con preocupación—. ¿Está todo bien? Finjo una sonrisa. —¡Claro! —digo con demasiado entusiasmo—. La escuela estuvo genial, como siempre. ¿Cómo te fue en el trabajo? —Genial. Tengo un nuevo recluta para la Universidad Astor —dice mientras vuelve a remover la olla—. Viene de un hogar roto. Nunca he conocido a nadie tan resiliente. Papá es reclutador de fútbol universitario para la Universidad Astor. La escuela está a una hora de nuestro pequeño pueblo de Crestwood, Georgia. Le encanta su trabajo porque conoce a muchos chicos de entornos diferentes y hace realidad sus sueños. Es muy dedicado, quizá porque volcarse en su trabajo le ayuda a olvidar el dolor de haber perdido a mamá. Han pasado tres años, pero cuando tienes ese tipo de amor... no creo que el dolor pueda desaparecer nunca. Trago saliva mientras un nudo del tamaño de Júpiter ataca mi garganta. Mamá era mi... todo. Mi mejor amiga. Mi confidente. La única persona en el mundo que me entendía. Y ahora se ha ido y tengo que navegar por la vida yo sola. Quiero decir, tengo a papá, pero a veces está tan despistado. Y tengo tanto miedo de lastimarlo. Solo quiero que sea feliz. Anuncia que la sopa está lista y nos sentamos a la mesa. Papá no es el mejor cocinero —ese era el departamento de mamá—, pero la comida es bastante decente. No puedo quejarme, yo no sé cocinar ni para salvar mi vida. —¿Alguna suerte encontrando más actividades extracurriculares? —pregunta él. La imagen de mí cayendo de nalgas frente al mismísimo Brayden Barrington cruza por mis ojos. —¡Uf! —gimo. Papá abre mucho los ojos. —¿Qué pasa? —Nada —digo rápidamente—. A veces me siento muy torpe. Él asiente despacio, como si estuviera un poco confundido. —¿No es eso normal a tu edad? —No para gente como Teagyn y todas las demás porristas —gruño. —¿Qué dijiste? —pregunta mientras toma una cucharada de sopa. Finjo otra sonrisa, esta probablemente mostrando demasiados dientes. —No es nada, papá. No tienes por qué intentar entender el cerebro de una adolescente. Sobreviviré. —Eso espero. Una expression seria aparece en el rostro de papá mientras deja la cuchara en su tazón. —Cariño, espero que sepas que puedes hablar conmigo siempre que lo necesites. Sé que siempre fue el departamento de tu madre... —Se remueve en su silla—. Pero, ¿soy plenamente capaz de... emm... ayudarte a navegar por estos años confusos y nerviosos? Me echo a reír. —Papá, parece que prefirieras saltar a una fosa de leones. —Estoy intentando hablar en serio, Kara. —Lo sé. Lo siento. No quise reírme de ti. Pero no tienes nada de qué preocuparte. Estoy bien. Y tengo... amigas que me ayudan. —Uf, odio mentirle. Él asiente lentamente, con el alivio nublando sus facciones. —Sí, supongo que es verdad. Tienes a tus amigas para ayudarte. Porque están pasando por las mismas cosas que tú. Sí, ojalá el cielo se abriera y lloviera un grupo de amigas sobre mí. Harta de mentir y de esta conversación, dirijo la charla hacia algo que mi padre ama: el fútbol. Todas sus preocupaciones sobre mí desaparecen. ¿En cuanto a mis preocupaciones? Desafortunadamente, siguen pegadas a mí como pegamento. Me ofrezco a lavar los platos, pero él me manda a mi cuarto para que empiece la tarea. Me desplomo en mi cama con un fuerte suspiro, mi cuerpo hundiéndose en el colchón suave. Mantener la fachada de que soy feliz y de que todo es perfecto es agotador. ¿Por qué no puedo tener al menos un amigo? Alguien que realmente me vea. Entonces quizá papá dejaría de preocuparse por estar haciendo un mal trabajo como padre soltero. Tomando mi teléfono, abro la aplicación de la red social ¡Suéltalo! Está de moda estos días. Fue creada hace unos años por el multimillonario Easton Knight. Su hijo, Easton Jr., es un estudiante nuevo en nuestra escuela este año. Ya está encajando muy bien con los chicos populares... y mírame a mí. He estado con estos chicos desde noveno grado, con algunos desde la primaria, y todavía no saben que existo. No es porque sea fea, ¿verdad? No, si fuera fea, al menos me notarían. Supongo que soy simplemente común y aburrida. Mis dedos me llevan a la página de Brayden. Ha publicado y etiquetado fotos con el equipo de fútbol y las porristas. Están en el restaurante Mikey's y se lo están pasando en grande. No están atrapados en casa sin amigos como esta patética perdedora. Hago zoom en la foto hacia su cara. Es tan guapo. Rasgos fuertes, una mandíbula cincelada, los dientes más blancos. Al alejar el zoom, capto a la persona a la que le está sonriendo: Teagyn Myers. La rubia despampanante que es pura pierna y tiene cuerpo suficiente para acaparar la atención de cada chico en el lugar. Por la forma en que le sonríe a Brayden, es como si ya lo tuviera en el bolsillo. Bien podría ser cierto; las chicas como ella siempre consiguen lo que quieren. Pero mi mamá también fue porrista. Su equipo ganó los nacionales cuando estaba en penúltimo año. Ella no era una bruja como Teagyn. Me crió para creer que puedes lograr cualquier cosa que te propongas, siempre y cuando seas amable con todos a tu alrededor. Vuelvo a hacer zoom en nuestro mariscal estrella, analizando ese rostro perfecto. Como si alguien como Brayden fuera a fijarse alguna vez en alguien como yo.

editor-pick
Dreame-Editor's pick

bc

Unscentable

read
1.9M
bc

He's an Alpha: She doesn't Care

read
750.4K
bc

Claimed by the Biker Giant

read
1.8M
bc

Holiday Hockey Tale: The Icebreaker's Impasse

read
983.4K
bc

A Warrior's Second Chance

read
362.1K
bc

Not just, the Beta

read
349.4K
bc

The Broken Wolf

read
1.1M

Scan code to download app

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook