Capítulo 5: Memorias... Perdidas

3054 Words
Dante Russo. Hace más de 10 años que cargo con todo esto, la culpa, la vergüenza, el odio hacía mi mismo... Hice cosas de las que me arrepiento todos los días, sobre todo a ella, Aurora... Ahora la posibilidad de verla es tan real que casi puedo ver su rostro frente a mi y su mirada llena de fuego y odio puro... como pudo pasar esto? Quité la tela de mi mano y la miré con atención, no parecía necesitar sutura, pero si debía tratarla, luego de salir de mi reunión con Leonel Tomson tome un taxi, el conductor, al ver mi mano, me sugirió un hospital que quedaba cerca del restaurante, a lo que me negué y le pedí que me trajera a mi apartamento, quería estar solo, necesitaba estar solo. Al llegar busque el botiquín de primeros auxilios en el baño cuando logré sacar lo que necesitaba con la mano buena que me quedaba me concentre en revisar que nada de la taza hubiese quedado dentro de los cortes, intentaba concentrarme solo en eso, pero de cuando en cuando la voz de Leonel Tomson se hacía presente en mi cabeza repitiendo "...mi ex esposa, Aurora Miller..."  Me recorrió un escalofrío por la espalda, cuando terminé de limpiarla, puse una venda y suspiré, ya no sentía el dolor en mi mano y el temblor de mi cuerpo había desparecido. Comienzo a pensar con un poco más de claridad por lo que verifico mis opciones las cuales son: renunciar y largarme a otro país, suicidarme o quedarme, darle la cara de una vez por todas, mirarla una vez más sus hermosos ojos verdes y pedirle perdón, está última opción me hace sentir un intenso apretón el en el pecho, respiro lentamente para calmarlo, si elijo está última opción lo primero que necesito es investigar sobre ella. Una mezcla de miedo y curiosidad se arremolinaba en mi estómago, quería saber cuánto tiempo llevaba divorciada, cuánto tiempo estuvo casada, si tuvo hijos... Y a su vez me daba terror volver a ver su rostro. ¿Tendría alguna cicatriz?, si así fuera vergüenza no me permitiría alzar la cabeza, decido que debo estar preparado, camino lentamente, me siento en la mesa en medio de la sala, dónde normalmente tengo conectado el portátil, lo abro, escribo su nombre con manos temblorosa en el buscador e inmediatamente aparece una gran cantidad de información sobre Aurora Miller, lo que me deja sorprendido al parecer es famosa, me voy a la sección de imágenes y amplío una foto de ella, casi lloro de alegría al ver que no tenía ninguna cicatriz en su hermoso rostro. - es casi el mismo rostro de cuando tenía 18 años...- le digo a la pantalla. Luego selecciono "noticias" y leo las más recientes, además de algunas entrevistas, hasta que el título de una entrevista muy reciente hace que se me congele la sangre. En el título reza "Aurora Miller, empresaria y diseñadora nos cuenta sobre la experiencia más aterradora de su vida". Rápidamente abro la página y leo por encima algunas cosas hasta que consigo lo que estaba buscando. La entrevistadora le pregunta: que fue lo que pasó ese día? Aurora responde: bueno para ser completamente honesta no lo sé, es decir, no lo recuerdo, lo que sé es lo que me dijo el personal médico y la policía. Al parecer se me había roto un tacón y me caí mientras cruzaba una calle, en ese momento un auto paso sin detenerse y me atropelló. El choque me produjo un traumatismo en la cabeza, además de dos costillas rotas y un hombro dislocado. Entrevistadora: wow! Increíble, pero no sabes cómo llegaste al hospital? Aurora: hum, la verdad no lo sé, según las enfermeras un hombre me llevó al hospital en brazos, según me contaron parecía ser un amigo mío o conocido por qué se veía muy desesperado cuando me llevaron a urgencias, el dueño del auto llegó a los dos días y pago todo el tratamiento. Entrevistadora: tienes algún recuerdo adicional? Es decir de antes del accidente. Aurora: no, según los médicos tengo amnesia traumática, no recuerdo donde estuve antes del accidente, tampoco recuerdo el accidente en si, es como si ese día y las 24 horas anteriores hubiesen desaparecido de mi memoria. Siento que perdí muchas cosas luego de lo que pasó y seguramente no sería la mujer que soy hoy si no hubiese pasado por este trauma. Con el corazón acelerado por lo que acabo de leer busco más información, otras noticias y entrevistas, después de algunos minutos de búsqueda intensa la única conclusión que existe es que sí, Aurora no recuerda nada... Ni el accidente... ni a mí... Me recuesto sobre el espaldar de la silla y alzo la cabeza viendo al techo, una sonrisa se forma en mis labios y lágrimas de alivio recorren mi cara, pienso "al final ella no lo sabe, no lo recuerda"... La verdad es que, en parte yo soy el responsable por su amnesia. __________________________________________________ Aurora Miller. Estoy sentada de nuevo frente a un espejo enorme, con bordes de madera hermosamente tallado con un diseño de hojas y ramas, la madera es oscura y brillante, nunca antes había visto un espejo tan hermoso, me fijé entonces en el vidrio refractante, todo en el espejo se veía n***o exepto una mujer joven sentada en la misma posición que yo, moví la mano derecha e imitó mi movimiento con la izquierda, como si fuera mi reflejo, me levanté de la silla pero la chica en el espejo no se movió, por lo que decidí acercarme un poco más quedando a pocos pasos de este. Era yo y a la vez no, la mujer en el espejo era yo cuando tenía 18 años, llevaba puesta una venda negra de seda en los ojos, vestía un hermoso vestido victoriano, me acerco otro poco al notar que no está sola al otro lado del espejo, algo estaba junto a ella pero no podía distinguir que era, mi yo más joven alzo la cabeza, como si me mirara a través de la venda. De repente la cosa que está junto a ella me tomo del brazo con fuerza, cuando baje la cabeza ví una fuerte mano varonil que me sujetaba, sorprendida intenté soltarme de su poderoso agarre moviendo el brazo con desesperación, subí la vista al espejo pero lo único que ví fueron unos ojos negros, de largas pestañas negras y mirada penetrante, parecían pertenecer a un hombre pero no formaba parte de ningún rostro y además estaban  reflejados en el espejo, miré detrás de mi y lo que ví fue un pozo, profundo muy cerca de mis pies, la silla donde estaba al principio ya no estaba, mi corazón comenzó a correr en mi pecho al percatarme de que la silla había caído en ese pozo y se aceleró aún más al ver que la mano que me sujetaba comenzaba a alarme hacia el espejo.  Trate de gritarle que me soltara pero mi voz no salió de mis labios, con el terror recorriendo por mis venas comencé a luchar por liberarme de ese fuerte agarre, y cuando di un paso hacía atrás mi pie resbaló un poco más, el pozo comenzaba a crecer mientras la mano del espejo seguía jalandome, mis dedos ya casi tocaban el espejo cuando mi pie volvió a resbalarse hacia al pozo, por lo que di un paso hacía el frente asustada, baje la mirada y la mano que me arrastraba hacia el espejo tenía tatuado un círculo, dentro estaba dibujada la triada y otro símbolo que no reconocí, el espejo comenzó a romperse y pequeños trozos caían en mis brazos haciendo pequeños cortes, cerré los ojos con fuerza. Ahhhh- abrí los ojos al escuchar mi voz con el fuerte grito que salió de mi garganta, "fue una pesadilla" pensé mirando a mi alrededor, dándome cuenta que estaba en mi cuarto. Mi corazón corría como loco en mi pecho, mientras que respiraba entrecortadamente, la sensación de ser cortada por pequeños trozos de vidrio seguía muy viva en mi piel y el miedo inundaba mi cuerpo por completo, me senté de golpe en la cama y revise mis brazos y piernas, suspire con un poco de alivio al ver que no tenía ninguna herida, luego lleve mi mano al pecho tratando de calmar el tamborileo de mi pecho, respiré profundamente y solté el aire poco a poco, mi corazón ya estaba más sereno. Hacia mucho tiempo que no tenía una pesadilla como esta, tan vívida, tan real, aún podía sentir la mano que salió del espejo apretar con fuerza mi brazo, un escalofrío recorrió mi espalda por completo, lo tomé como una señal para salir de la cama. Comencé mi rutina como todos los días preguntándole a mi asistente virtual que hora y que día era, me respondió que hoy era sábado, mi día favorito de la semana, día de descanso, por lo que me deje la bata de seda negra puesta y me calze con unas zapatillas de conejito que me había regalado mi madre. Después del divorcio vendí el apartamento que compartí con Leonel durante años y me mudé a una casita de dos pisos, esta alejada del centro, pero aún así es muy cómoda, contaba con dos jardines, uno en la entrada y otro en la parte de atrás, una cochera, una sala amplia y un comedor en un solo espacio, una isla dividía el espacio para la cocina y luego había una puerta hacia el jardín, al lado derecho del comedor estaban las escaleras y dos puertas, una del baño de invitados y la otra es un cuarto, arriba estaba mi cuarto con baño incluído, mi despacho y un cuarto adicional con su baño.  Bajé las escaleras y al llegar  al último escalón el delicioso aroma de café recién echo me inundó por completo la nariz y el alma. -buen día señorita, pensé que se levantaría más tarde hoy- -buen día Sebastián, no me acordaba que era sábado, huele delicioso-  Me acerco a la isla de la cocina y me siento en uno de los bancos que están debajo de la misma, miro con detenimiento a Sebastián Oak, desde hace 4 años trabaja como mi chófer, es un hombre de 60 años, jovial, amable, listo, le encanta leer, aprender rápido, tiene un currículum impresionante y hace poco le di el puesto oficialmente de jefe de seguridad ya que ahora vivo sola e decidido darle la habitación de la primera planta. Cuando Sebastián vino a la entrevista para el puesto de chófer me sorprendió mucho su aspecto, traía un traje n***o que le quedaba bastante grande, sus mejillas estaban hundidas y sus ojos estaban vacíos, me entrego el currículum con una expresión sería y siempre me llamo señorita, al revisar sus papeles ví que había echo casi cualquier trabajo que existe, desde limpiar botas hasta se director de una empresa de vehículos, tenía todos los permisos en regla, además de un par de multas. No entendí por qué un hombre con tanta experiencia quería un trabajo tan simple. En ese entonces le dije que estaba sobre calificado para el puesto, su expresión no cambio ni un poco, antes de irse le pregunté por qué había venido a esta entrevista si solo era para marcharse sin decir nada. -necesito el trabajo, eso es lo que dice mi ex esposa -me respondió en aquel entonces con voz monótona. - es decir, trabajará para darle su dinero a alguien más hasta que muera y los demás sufran por no tener su apoyo después de su muerte?-le pregunté algo molesta. - es lo mismo...- me respondió en un susurro. - no sería lo mismo si usted decide trabajar para lograr tener algo propio, algo que no quiera perder, pero con esa actitud de mierda solo consigue hacerle perder el tiempo a quien lo recibe para darle una oportunidad -declaro viéndolo a los ojos fijamente. El Sebastián de ese entonces era una persona destruida por el alcohol. Deprimido y roto había decidido seguir las órdenes de una mujer que lo veía como su cajero personal y alimentaba sus vicios para poder quitarle todo lo que tenía, me contó mucho sobre su vida y me imaginé por un momento que mi padre sería igual, no lo sé, nos abandonó cuando yo era pequeña, le di una oportunidad, pero tenía condiciones, obviamente dejar el alcohol y a es mujer que tanto daño le estaba haciendo, los primeros meses fueron duros, pero luego de un tiempo empecé a ver al fabuloso hombre que había debajo de toda esa amargura, depresión y soledad, me prometí hacer lo posible por qué el fabuloso hombre que ahora era mi chófer continuara así, esa fue una de las razones por invitarlo a vivir conmigo. -espero que no le moleste, le prepare tortitas de avena y pasas- dice el Sebastián del presente colocando un plato frente a mi y sacándome de mis pensamientos, "una comida de abuelitos" pensé con una sonrisa. -gracias, aunque no hacía falta -le digo cortando un pedazo, al probarla me doy cuenta de que está deliciosa -vaya Sebastián, te superaste! Esto está delicioso!- -un placer servirle señorita, me alegra mucho que le guste, debe tener energía, el lunes es el día de su segunda prueba... no?- al escuchar sus palabras me atraganto con un pedazo de torta, me mira con una ceja alzada y yo tomo mi café con rapidez para ocultar mi cara. Superé la primera prueba del concurso para ser diseñadora en esa película, La segunda y definitiva prueba era presentar un diseño original basado en la referencia sobre el guión que nos habían enviado por correo, no se me había ocurrido nada que hacer el martes que llegó la notificación y aún hoy no tenía nada listo, me queda un día, en situaciones normales no estaría tan preocupada pero ahora... Un sutil recuerdo de mi sueño apareció de repente en mi cabeza, la yo del espejo con ese impresionante vestido... Quizás lo ví en alguna parte... Dándole las gracias a Sebastián salí de la cocina directa a mi despacho, me senté en el escritorio y busque ese vestido en internet, busque por horas pero no lo conseguí, por lo que decidí dibujarlo. Había pasado ya la hora del almuerzo hace rato y mi estómago se quejo, llevaba horas dibujando, probando telas, fijándome en el más sutil de los detalles, aun no estaba contenta con lo que veía pero tendría que servir, fui a la cocina y Vi que Sebastián había dejado mi almuerzo servido, sonreí con ternura, al lado había una nota donde decía que iba al mercado, movida la cabeza de forma negativa y con una sonrisa susurré -me consientes demasiado Sebastián- Devoré la comida y volví a mi despacho, luego de algunos minutos dentro sonó mi móvil, lo conteste sin mirar la pantalla. -ho-hola Aurora, como estás? Aquiles! Baja de ahí, Ulises! No lo alientes y bájalo de una vez! -la voz de Anabel iba sonando cada vez más molesta -siento llamarte de repente, pero necesito un favor urgente!- -ehmm... Hola, si, claro pecosa, que necesitas?- le respondí sorprendida, llamandola por el mote que le puse en la universidad, mientras gritos y música infantil se escuchaba al fondo. -necesito una niñera... Para hoy mismo si se puede -la escuché caminar alejándose del ruido- si no me cancelaran la reserva que hice hace unos días en un hotel lujoso! No tendré otra oportunidad como está, Ulises solo tiene un día libre en el hospital donde trabaja como médico de urgencias y ese día es justo hoy! Y al muy idiota se le olvidó llamar a la niñera!- Anabel hablaba tan rápido que me costaba entender todo lo que decía. -osea quieres que yo cuide a tus mocosos?- le pregunto con un dejo de molestia, ella sabía muy bien que no soy buena con los niños, soy muy capaz de atarlos a una silla y amordazarlos si me sacaban de mis casillas. -no! Se que no eres la persona adecuada para cuidarlos!- respondió con obviedad -pero tú conoces a mucha gente, además de que Sebastián es casi un abuelo para ellos... - esto último lo dijo con un susurro. -le preguntaré si conoce a alguien que te pueda ayudar- justo cuando decía esto escuché el ruido de la puerta en la parte de abajo -espera un momento en la línea. Me asome por las escaleras y le dije lo que pasaba a Sebastián, lo pensó un momento y se ofreció a cuidar a los hijos de Anabel, me negué en redondo, eso era abusar de su confianza, pero con una sonrisa dulce me dió a entender que ya había decidido ser la niñera de los mocosos de mi amiga, dejó las cosas en el mesón y me pidió el teléfono para hablar con Anabel. Luego de una corta conversación me regresó el teléfono. -le debes a Sebastián una enorme!- la regañé. -lo sé- dijo en un susurro - tal vez sea mejor que no salga con Ulises...- -ya conseguiste la niñera que querías, no es momento de ser cobarde- le espeté. -espera! Acabo de recibir un mensaje del hotel! Tengo que confirmar y llegar ahí en 15 minutos! - soltó un sollozo y me la imaginé haciendo un puchero. -por qué no vienen a mi casa?-le solté de repente con una sonrisa maliciosa. -a tú... Que?! - gritó, la escuché correr un poco más ya que los gritos de los niños se estaban acercando a dónde estaba -estás loca??? Yo lo que quiero es follar con mi esposo como si no hubiese mañana!- me gritó y luego soltó un ruido de sorpresa, como sí se avergonzara de lo que acababa de decir. - vengan a mi casa y podrán follar lo que quieran, me hace falta a mi también un poco de buen sexo- le respondo con calma. -estás proponiéndo un trío?-a pesar de estás palabras no sonaba molesta, me atrevería a decir que estaba sonriendo, cuando estoy por contestarle la voz de Ulises se escucha al fondo soltando un "SIIII" que me hizo sonreír. -tu esposo está feliz con la idea, no? Vamos! Está es tu única oportunidad- la escuché respirar entrecortadamente. -en cuanto llegue Sebastián... -dijo luego de una larga pausa al fin - nos vemos en tu casa.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD