Capítulo 1: espejo

1703 Words
Miro el hermos espejo frente a mi, era alto, con un marco de madera grueso, yo estaba sentada frente a el, mi mirada se detiene sobre mi reflejo. Una mujer madura me devuelve la mirada, con ojos verdes y fríos, miro con desprecio mi cabello, lo llevaba en una trenza de medio lado, simple, su color castaño brillaba contra la luz del sol que entraba fuertemente por la ventana, miré mi piel blanca, mi camisa sin mangas color n***o, simple y el pantalón n***o, también bastante simple, solté un bufido exasperado y miro sobre el hombro derecho. -es necesario esto?- digo con fastidio. - si, Aurora, ya te lo e dicho varias veces, tienes que aprender a reconocerte- respondió con paciencia la hermosa mujer sentada tras de mi. - tengo un bloqueo creativo, no un desorden de personalidad, Anabel- digo firmemente cruzando los brazos y alzando una ceja. -comienza con el ejercicio - dice suspirando Anabel y cruza las piernas. Yo también suspiro y miro nuevamente mi reflejo, Anabel es una reconocía psicóloga, vengo a si consulta por lo menos una vez al mes, me quedo en silencio unos segundos, pensando en lo absurdo que me parece esto, pero finalmente decidí intentarlo. -Hola guapa, como estás?- digo sonriendole al espejo, poniendo voz gruesa y levantando las cejas con coquetería, escucho a Anabel reprimir una risita. - oh! Que galante! Señorita - me respondo poniendo voz chillona y parpadeando rápidamente - mi nombre es Aurora Miller, tengo 30 años...- -ejem, 34, ejem- me interrumpe Anabel simulando toser- - si... Bueno... 34 años -enfatizo mirándo su reflejo en el espejo con reproche- soy dueña y diseñadora de una de las marcas de ropas más exclusivas de todo el país, con presencia en muchas tiendas a nivel nacional- le dije a mi reflejo con una gran sonrisa, orgullosa luego me quedé en silencio por unos segundos. - continúa Aurora, vas muy bien- escuché decir a Anabel detrás de mi. -estaba trabajando en una nueva línea de ropa cuando mi marido me pidió el divorcio- dije con cinismo, mi sonrisa se convirtió en una mueca - eso fue hace dos meses, firmamos los papeles hace un mes...- aparté la mirada de mi reflejo, agache la cabeza y me quedé mirando mis manos posadas sobre mis piernas- mi creatividad se marchó con la mudanza... Creo que la deje en uno de sus estantes - - hace cuánto se fue Leo del apartamento?- pregunto Anabel anotando algo en una libreta que tenía sobre sus piernas. - un mes, justo después de firmar los papeles- respondí con la cabeza agachada. - Aurora mirate en el espejo- ordenó Anabel. - que más quieres que te diga?- le reproche a mi reflejo- luego del divorcio él se llevó la mitad de todo lo que tenía! Hasta mis malditas ganas de diseñar, estás contenta?- grite frustrada, apreté los labios y volví a bajar la mirada. - Aurora... - comenzó a decir Anabel pero se detuvo al ver qué yo le daba la espalda al espejo. - me puedo ir? No tengo ganas de seguir, estoy cansada- la miré suplicante. - podemos terminar la sesión de hoy...- la miré molesta - p-pero e visto algo que quizás te interese y creo que puede ayudarte con el bloqueo creativo!- dijo emocionada. Suspire nuevamente, ella se levanta y rebuscaba entre la montaña de papeles que están sobre su escritorio, desordenalo todo. Sonreí al verla buscando con desesperación entre una montaña de papeles, me hizo recordar el día que conocí a Anabel Digreco, hace ya diez años, nosotras estudiábamos en la misma universidad, en ese momento yo era estudiante de publicidad y compartía una clase con los estudiantes de psicología, (estudio de conducta humana) el primer día de esa clase llegué temprano y me senté al final del salón, saque mi libreta de dibujo y comencé a dibujar mientras el salón se iba llenando poco a poco.  De repente escuché un sonoro paff cerca de mi que me hizo perder la concentración, levanté la mirada molesta y a tres puestos frente a mi ví a una hermosa chica, de piel blanca como la nieve, delgada y con el cabello rojizo largo hasta la cintura, sus ojos azules parecían lagunas cristalinas, estaba apoyada sobre el escritorio tratando de acomodar un montón de libros que se desbordaban de la mesa. Se giró un poco saliendo de detrás de la montaña de libros y puede observarla con más detalle, llevaba un suéter cuello en v de color verde manzana , unos tenis azules y una falda sobre la rodilla azul marino que se amoldaba perfectamente con su hermosa figura de reloj de arena, senos pequeños que cabrian fácilmente en mi mano, su nariz fina y cachetes llenas de pecas, movía sus labios finos color cereza, murmurando algo, estaba en trance viendola fijamente, hasta que me fijé entonces que uno de los libros estaba peligrosamente en el borde del escritorio, me pare rápidamente y lo atrapé ante de caerse. - Ups! Casi...- dije sonriendo- necesitas una mano hermosa? -se giró y me miró de arriba abajo, deteniendo su mirada en mis senos, levanté una ceja y sonríe, finalmente subió la vista a mi cara, un rubor floreció en sus mejillas llenas de pecas al ver muy expresión. - g-gracias- me respondió con evidente nerviosismo, apartando la mirada y tomando el libro de mi mano. Nos quedamos calladas unos segundos mientras yo la miraba intensamente y ella se ponía cada vez más roja. - entonces... No necesitas ayuda... - dije finalmente dando un paso hacía atrás, sonriendo. -no, b-bueno si!... Lo siento es que creo que estás tratando de c-coquetear conmigo...- dijo poniéndose aún más roja mirando a los ojos por unos segundos- -ding! ding! ding! 100 puntos a la hermosa señorita de suerte verde- digo entre risas - te va a ir muy bien en este curso- ella me miró con el entrecejo fruncido. Anabel me trae de vuelta al presente dando un pequeño salto de emoción, la miro detalladamente mientras vuelve frente a mi, seguía siendo la misma chica pecoza que conocí en ese salón. Con el tiempo sus caderas se fueron ensanchando un poco más y sus senos también crecieron por lo menos un par de tallas, de resto, por lo menos por fuera, parecía seguir siendo la misma. -toma, léelo con cuidado- me dijo extendiéndose un papel algo arrugado . - "concurso.... Nos encontramos en la búsqueda de diseñadores de vestuario para película a estrenarse a finales de noviembre..." - leí sorprendida luego de tomar el papel de sus manos- nunca e diseñado vestuario y con lo de mi bloqueo creativo no creo que sea de mucha ayuda... - susurré más para mí que para ella. - Aurora tu eres una persona sumamente creativa y siempre has brillado cuando tienes una fuerte motivación, se que ahora no la tienes por qué todas las emociones que tenías por dentro las vomitaste en la última colección- me dice mirando a los ojos y con una sonrisa dulce pone su mano sobre mi brazo. Yo agachó la cabeza de nuevo, mirando su mano, por alguna razón sus manos siempre están frías, me invade un fuerte sentimiento de tristeza y vergüenza al recordar la última colección que lanzamos al mercado, mis diseños estuvieron todos marcados por la rabia, por el sentimiento de derrota que me apretaba el pecho, le exigí más de lo que debía a mi grupo de trabajo, me desquite con ellos, empezaron a verme como un mounstro, pero los resultados no se hicieron esperar, para mí sorpresa y la de todos, fué la colección con más éxito en estos 3 años que lleva la empresa en marcha. -se que tú sueño de siempre es diseñar vestuario para teatro- dice Anabel tratando de buscar mi mirada, yo sigo mirando había abajo, sube la mano que tiene sobre mi brazo y me toma del mentón obligaciondome a verla a los ojos -aquí tienes la oportunidad de hacer ese sueño realidad... además sería lo primero que haces sin ser obligada por Leo en mucho tiempo...- La mención del nombre de mi ex me hace apretar los labios con rabia, acerca más su rostro al mío, sin soltar mi mentón, yo solo la miro a los ojos, perdida en la infinita pureza de sus iris azules, mi corazón late rápido, me acerco más inconsistentemente hacia ella, se sonroja, me mira los labios y luego a los ojos, siento su respiración acelerarse... . RIIIIIING!! RIIING!!  El sonido ensordecedor de su teléfono invade su oficina rompiendo el encanto, ella me suelta rápidamente y corre a tomar su teléfono, contesta y su voz se escucha temblorosa. - hola? Ah! Ulises que pasa... Ca-cariño?- sonrío, ese "cariño" es uno de los más falso que escuche nunca- estoy en medio de una seción, cuando salga iré por los niños- Tranca la llamada rápidamente y suspira, Ulises es su esposo desde hace más de 7 años, nunca supe realmente como un hombre como él logró conquistarla... Es un hombre apuesto sin duda, alto, delgado, con piel de oscura, ojos negros y profundos, además de una sonrisa amable siempre en los labios, increíblemente tímido, su cabello rizado parecía siempre alborotado, agradezco al cielo que sus dos hijos heredaran el hermoso y lacio cabello de su madre. Pensar en los hijos de Anabel me dejó un hueco en el estómago, me levanté y ella se giró rápidamente, se acercó y coloco su mano en mi cuello, ella es un poco más baja que yo. -Aurora, date una oportunidad de probar algo nuevo, quizás te guste lo que puedas encontrar- me mira a los ojos de nuevo con la mejillas rojas. Tomo su mano de mi cuello con suavidad y la coloco entre las mías, respiro profundo y le sonrió, ella sabe interpreta mi gesto, por lo que baja la mirada avergonzada y se aleja un poco. Tomo mi chaqueta y la cartera de detrás de la silla y salgo apresuradamente, no quería que las cosas entre nosotras sugieran este camino, ella fue y será siempre mi mejor amiga, no lo quería arruinar de nuevo, ya no sería solo nuestros corazones los que estuviera en juego, también el de dos inocentes niños.
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