Leonel Tomson.
Estiro la mano derecha y recorro la cama luego la cierro en un puño apretado, abro los ojos y miro el vacío a mi lado, la tristeza, la rabia y la culpa me recorren nuevamente el pecho, apretándolo hasta casi asfixiarme, "nunca debí pedirle el divorcio a Aurora" pensé por enésima.
-hace ya 3 meses que despierto sin ti- le susurré a la nada.
Me volteo en la cama quedando boca arriba mirando el techo, hace ya varios días que llevaba está misma rutina, despertarme y quedarme un rato acostado pensando en lo idiota que fui. Pensé que si le decía que ya no quería seguir casado con ella pasaría algo, esperaba que me reclamará o que se enojara...
Pero no, solo se quedó en silencio y contrato a una abogada para hacer los trámites, cuando los papeles estuvieron listos nos reunimos para la firma, ella, su abogada, mis tres abogados y yo, no dijo nada mientras leían el acta de divorcio, parecía que ni siquiera estuviera allí, me invadió la ira, y la amenace con quitarle la mitad de todo, incluso su empresa, ella sigo sin decir nada, su abogada mostró los papeles de separación de bienes antes del matrimonio en dónde estaba incluida su empresa por lo que mis amenazas fueron irrelevantes.
Era exasperante su actitud, su silencio me volvía loco, era como si quisiera que yo simplemente desapareciera de su vida, después de tantas cosas que vivimos juntos... Cuando decidí irme de nuestro apartamento, que también estaba incluído en el papel de separación, hice lo posible por hacerle sentir mal, empezando por sobornar a nuestra ama de llaves en venir conmigo a mi nuevo apartamento, intenté hacer lo mismo con el chófer, pero el idiota no cedió por más dinero que le ofrecí, gire el rostro hacia la mesita de noche junto a mi cama, sobre ella estaba el reloj que me regaló hace unos años, los recuerdos vinieron a mi mente y con ellos también los sentimientos.
Conocí a Aurora Miller hace más de 8 años, en ese momento yo estaba recién graduado como ingeniero informático, conseguí trabajo en una revista de moda, me contrataron por qué necesitaban con urgencia alguien que les ayudara con sus computadoras totalmente obsoletas, ella en cambio era la secretaria de la editora principal de la revista.
La primera vez que nos vimos fue en una reunión general por parte de los dueños, ya que querían cambiar toda la mecánica de trabajo dentro de la empresa. La sala de conferencias estaba llena de gente, pero Aurora llamo mi atención de inmediato, todas las chicas que trabajaban con nosotros trataban de ser super delgadas, altas y rubias, con grandes senos y grandes culos falsos, ella en cambio no tenía una contextura delgada, pero tampoco se podía decir que era gorda, su cuerpo estaba en perfecto equilibrio, un poquito más baja que yo, tenía el cabello sobre los hombros en una trenza dé color castaño, sus ojos verdes y grandes parecían ser un par de aceitunas, sus labios son gruesos estaban pintados con un color rosa suave que le daban una perfecta forma de corazón, nariz pequeña pero tan redonda que parecía ser un botón de joystick, un cuello alargado, grandes senos naturales, cintura pequeña, unas caderas anchas, nalgas redondas al igual que sus muslos y pantorrillas.
Ese día le tocó hacer una presentación sobre algunas fallas que se detectaron a nivel empresarial, creo, la verdad no preste atención a nada de lo que dijo. Mi concentración estaba totalmente puesta en su vestido color blanco, que tenía un escote pronunciado en el pecho, lo que dejaba entre sus senos, pero también dejaba mucho a la imaginación, su voz suave y cálida me hacía sentir totalmente relajado, aunque solo escuchaba bla bla bla bla.
Por un momento nuestras miradas se cruzaron y note que sus ojos ya no eran verde aceituna, parecían más bien un par de esmeraldas, supuse que el cambio de color se debía a la luz de la sala, terminó su presentación para dar paso a las preguntas y respuestas, algunas personas le preguntaron cosas sobre su charla, pero hubo otras que se dedicaron a criticarla, por su aspecto físico más que por lo que estaba exponiendo. Dejó que la gente hablara, la miré de nuevo a los ojos pero estos eran marrones como el café, su expresión era sería, pero tranquila, finalmente se callaron, pero cuando estaba por defenderse la jefa de Aurora dió por terminada la reunión.
Me molestó bastante la actitud de todos, como se atreven a criticar a alguien que era totalmente natural! Y su jefa, por qué no le permitió defenderse? Simplemente terminó la reunión sin más. Luego de eso los dueños de la revista nos ofrecieron un desayuno en otra sala para hacer sus anuncios, no me sentía cómodo entre tanta gente, además yo no tenía mucho tiempo trabajando ahí, por lo que no conocía a casi nadie. Me acerqué a la mesa de comida y la busque con la mirada, la sala era enorme, por lo que encontrarla sería un problema.
Suelo ser introvertido, no me gusta tener que hablar con los demás, pero tampoco puedo dejar pasar las cosas que me parecen injustas y el trato que recibió luego de su presentación me pareció de lo más injusto que e visto hasta ahora. La conseguí de pie en una esquina de la sala mirando a todos, me sentí un poco mal por ella, debe ser duro tener que soportar las críticas de gente falsa e hipócrita que solo quiere desacreditar tus esfuerzos, me abrí paso entre la gente para acercarme a ella cuando escuché mi nombre.
Gire para ver quién me llamaba y observé a la jefa de Aurora hacerme señas, me acerqué a ella.
-tu eres Leonel Tomson?- me preguntó con una sonrisa y extendido la mano.
-si, mucho gusto, usted es...- respondí dándole la mano en un apretón rápido.
- Jhoana, Jhoana Silva, la editora en jefe- respondió con una sonrisa- la señorita lúgubre que vez al fondo es mi secretaria, Aurora -la señala con él mentón.
La miro de nuevo, en ese momento un mesonero le da un vaso de jugo y le sonríe, tiene una linda sonrisa.
- es brillante, pero también puede ser muy fría y reservada -comenta Jhoana, haciendo que devuelva la mirada hacia ella- no quiere "encajar" como las demás, así que tiene que soportar este tipo de comportamiento de los que si "encajan", debe ser frustrante para ella-
- si... Sobre todo si su jefa no le permite defenderse- le reclamo frunciendo el seño, ella suelta una risa y dice.
- no quería ver cómo mi Aurora hacía llorar a esos chicos- su respuesta me deja confundido- me alegra saber que no solo me tendrá a mi para defenderla en este nido de víboras- y diciendo eso se aleja dejándome totalmente confundido.
Decido ignorar la conversación con Johana y me acerco a ella por fin, al principio se muestra cautelosa al hablar conmigo, pero poco a poco se da cuenta de que en realidad no le quería criticar o hacerle daño. Luego de ese primer día estuvimos trabajando juntos durante varios meses, ella es quien coordinaba mis horarios y me enseñaba dónde estaban los problemas más urgentes.Me fascinaba lo rápido que aprendía sobre mi trabajo y que siempre tenía una idea de cómo resolver los problemas que se nos presentaban, me complementaba, adivinaba lo que yo pensaba, su sonrisa era contagiosa y siempre era amable con sus críticas, no supe en que momento comencé a desearla, a verla como una mujer deseable más que como una compañera de trabajo.
A veces nos quedabamos solos en el depósito en dónde se guardaban las piezas para las computadoras entre otras muchas cosas, nos dimos a la tarea de organizarlo, en esos momentos, estando solos, en ese pequeño espacio, me imaginaba atrapandola contra la pared entre los estantes repletos de partes de computadora, besando sus labios carnosos, mordiendolos, me imaginaba bajando por su cuello, oliendo su perfume suave y dulce, me veía rompiendo su camisa y tomando sus grandes y suaves senos con mis manos chupando sus pezones, bajando su falda y su ropa interior sin dejar de lamer sus senos, tomarla de uno de sus gruesos muslos y ponerlo sobre uno de los estantes, exponiendo para mí su coño... A veces me concentraba tanto en esas imaginaciones que ella era la que me sacaba del trance, dándome un suave golpe en el brazo.
Siempre reía y decía que tenía cara de violador del bosque, pero nunca me preguntaba que estaba pensando, supongo que ella lo adivinaría también, a los 5 meses de conocerla le pedí que fuera mi novia, fui muy feliz cuando ella acepto, puede al fin dar rienda suelta a todo lo que le quería hacerle y más, aunque nunca lo hicimos en el trabajo, si cumplí varias de mis fantasías con ella, muchos de mis conocidos me preguntaban por qué estaba con una gorda como ella, "no lo entenderían, además no es que este gorda, para mí es perfecta" era lo que siempre respondía.
Nos casamos poco después de tener un año de novios, las cosas fueron bien durante un tiempo, luego llegaron los retos profesionales de cada uno, aprendí sobre negocios y como ser un inversionista de riesgo, hicimos lo que pudimos para alcanzar nuestras metas, pero nos perdimos el uno al otro en el camino... Ahora yo estoy aquí, soñando con volver a tocar la curva de sus hombros bajando por sus senos llegando a su cintura y subir por la cuesta de sus caderas. "Fui un idiota al separarme de ti" volví a pensar, cerré los ojos de nuevo mientras me pierdo en el recuerdo de su cuerpo