Tras haber logrado salir de la situación en la cual me encontraba con Declan, por no decir que había huido de allí sin confrontarlo, decidí que lo mejor que podía hacer era enfrentar la situación con Jake.
La decisión fue difícil de tomar, pero Jake era merecedor de mis explicaciones. No podía seguir evadiendo las consecuencias de mis acciones. Llamé a Jake y le pedí reunirnos en un sitio tranquilo.
…
Nos sentamos en un banco del parque, y mi corazón latía con fuerza mientras trataba de reunir el coraje necesario para hablar.
Vi en la mirada de Jake la mezcla de sentimientos, en mi mente quería creer que luego de una buena explicación él podría comprenderme.
—Jake, necesito que trates de comprenderme —comencé, sintiendo un nudo en la garganta.
Él me miró con curiosidad, pero su expresión se volvió seria como si estuviera preparado para lo que tenía que decir.
—Anoche... bebí más de la cuenta en la despedida de soltera —continué con la voz temblorosa— Y cometí errores…
El rostro de Jake se ensombreció instantáneamente—. ¿Qué quieres decir con 'errores'? —preguntó, con su voz cargada de tensión.
—Me dejé llevar por la situación, es bien sabido que no soy una buena bebedora, era una fiesta, no pensé que todo acabaría de ese modo, también estaba Lennox que no dejaba de insistir —admití, sintiendo la vergüenza y el arrepentimiento llenándome por dentro— Lo siento mucho, Jake. Fue un error terrible.
Jake me miró fijamente, su expresión era una mezcla de decepción y dolor—. No puedo creer que hayas hecho esto, Aria —dijo con voz entrecortada— Nuestra boda, no te detuviste ni un momento a pensar en ello, a pensar en como me iba a sentir luego de esto.
Las lágrimas llenaron mis ojos mientras luchaba por encontrar las palabras adecuadas—. Jake, por favor, entiende. Fue un error, no pensé claramente por el efecto del alcohol. Te amo y estoy destrozada por lo que pasó.
Él se levantó bruscamente, pasándose la mano por el cabello con frustración—. No quiero volver a verte, Aria, no luego de haber visto esas fotos y saber que fuiste capaz de estar con otro hombre —dijo con voz firme—.La boda se cancela.
El impacto de sus palabras fue devastador. Mi corazón se rompió en mil pedazos mientras veía a Jake alejarse, dejándome sola con mis remordimientos.
…
Después de la devastadora conversación con Jake, me consumía una mezcla de dolor y rabia. Decidí confrontar a Lennox, necesitaba respuestas y desahogar mi frustración. Sin pensarlo dos veces, me dirigí hacia su casa sin llamar previamente.
Al llegar, tocando el timbre con firmeza, me sentí nerviosa pero decidida. La puerta se abrió lentamente, para encontrarme con lo obvio, a la madre de Lennox, quien me recibió con una expresión desconcertada, pero cautelosa.
—¿Aria? —dijo la madre de Lennox, tratando de ocultar su sorpresa.
—Estoy aquí para hablar con Lennox —respondí con determinación, sin permitir que su actitud evasiva me detuviera.
Ella parecía consciente de lo que su hija había hecho, pero optó por actuar como si no supiera nada—. Lennox no está en casa en este momento.
No me dejé intimidar. Decidí adentrarme en la casa, mi ira y frustración alimentaron mi determinación. Pasé por el pasillo hacia las habitaciones, escuchando ruidos provenientes de la habitación de la madre de Lennox.
Al abrir la puerta, me encontré con una escena que me dejó sin aliento. Mi padre estaba en la cama con la madre de Lennox, en una situación comprometedora que me dejó completamente aturdida.
—No puede ser... —murmuré, sintiéndome como si el mundo se desmoronara a mi alrededor.
Mi padre se congeló al verme, su rostro pasando de la sorpresa al horror. La madre de Lennox miró con descaro, su actitud desafiante a pesar de la vergonzosa situación.
Me sentí abrumada por una mezcla de incredulidad y traición. No podía creer lo que estaba presenciando. Mi ira se desbordó mientras luchaba por procesar la verdad incómoda frente a mis ojos.
—¿Cómo pudieron hacer esto? — pregunté, con mi voz temblorosa por la intensidad de mis emociones.
Cerré la puerta tras decir aquellas palabras, no podía seguir viendo a mi padre de aquel modo, aunque lo que había visto había sido suficiente para no olvidarlo nunca.
Decidí que lo mejor era sentarme en la sala, tratar de buscar la calma en mi mente para poder tener una conversación con mi padre que fuera más adecuada, aunque sabiendo que la madre de Lennox estaría de por medio, dudaba que pudiera ser una conversación tranquila o pacífica.
De repente los vi salir a ambos de la habitación, mi padre caminaba delante de ella, como si en parte tuviera miedo de que pudiera hacerle algo a esa mujer. La ira se volvió incluso más profunda, tuve que respirar profundamente para permitirme hablar, porque sabía que lo que saldría de mí no sería nada bueno.
—¿Cómo pudiste hacer esto, papá? —comencé, sintiendo que las palabras luchaban por salir de mi garganta—. Engañaste a mamá... a nuestra familia
La cercanía entre ambos siempre había sido de este modo, pero yo siempre trataba de verlo como una amistad reconfortante para mi padre, porque al final la situación de la enfermedad de mi madre, el que tuviera que cargar con la responsabilidad de criarme, siempre pensé que era mucho para él.
La madre de Lennox siempre había sido una persona amable, siempre me había tratado como una hija, pero jamás le había visto malicia a sus actos, porque ella y mi madre habían sido cercanas, fui demasiado ingenua, eso estaba claro.
Su mirada se endureció por un instante antes de que una sombra de arrepentimiento cruzara sus ojos—. Aria, entiende que las cosas no son siempre como parecen.
—No hay excusa para lo que hiciste —repliqué, mi voz elevándose con cada palabra—. Engañaste a mamá mientras estaba viva, no me cabe duda.
Mi padre se puso de pie bruscamente, sus manos apretadas en puños—. No sabes toda la historia, Aria.
—¿Qué justificación puedes tener para traicionar a mamá de esta manera? —pregunté, sintiendo cómo mi frustración crecía con cada momento— ¿Dirás que la enfermedad fue mucho? ¿Qué encontraste consuelo en esta mujer?
La paciencia de mi padre llegó a su límite—. ¡Basta, Aria! —gritó, haciendo que su voz resonara en la habitación.
Antes de que pudiera reaccionar, sentí el dolor agudo de su mano impactando contra mi mejilla. La sorpresa y el dolor me dejaron aturdida, mis ojos llenos de lágrimas contenidas.
—Debes aceptar la realidad, Aria —ordenó mi padre, con su voz cargada de resignación—. Esto es lo que hay, y no puedes cambiarlo.
Me quedé sin palabras, sintiendo cómo mi mundo se desmoronaba a mi alrededor. Las lágrimas comenzaron a caer mientras me alejaba en silencio, incapaz de hacer frente a la cruel realidad que enfrentaba.
Mi corazón estaba destrozado y mi espíritu herido. Me sentía atrapada en una pesadilla de la que no podía despertar. Con cada paso, una sensación de desesperación se apoderaba de mí, y no tenía idea de cómo seguir adelante.
Las palabras de mi padre resonaban en mis oídos, una cruel verdad que no quería aceptar. Mis emociones estaban en guerra mientras enfrentaba la dolorosa realidad de mi vida desmoronándose frente a mí.