9. Nada más salir de Puente la Reina, comenzamos a escuchar un sonido encantador que suena como el de un arpa y, a medida que nos acercamos, se vuelve cada vez más claro. Un hombre de mediana edad toca el hang y a su lado una bella joven de pelo azabache baila y canta sensualmente al ritmo de esa melodía. Esperamos a que acaben su actuación y luego nos acercamos. Son el Ali egipcio y el Shira indio. Ambos rezan al Altísimo, quien toma el nombre de Alá por Ali y el de Buda por Shira, para que la tercera esposa de uno se cure de un cáncer grave y el alma del otro se acerque lo más posible a la iluminación. Empiezo a cantar una canción que escribí hace unos años. Los dos me acompañan y me sorprende lo buenos que son, Ali con el hang y Shira con sus propios pasos, al compás de una melodía nun

