**Aitana** Por fin había llegado el día, estaba tensa con el corazón arrugado y los nervios alterados. —¿Por qué me había costado tanto verte? —me preguntó Damián mientras me abrazaba por la cintura. Lo mire a los ojos y lo abrace. —¿Ya revisaste lo que me pondré hoy? —¡Sí! Lo que te pongas te va a quedar bien —contestó. Me besó en la mejilla con ternura y comenzó a besarme en el cuello. Me aparte con disimulo. Él me siguió y me plantó un beso en la boca, profundo, una vez más lo rechacé. —¿Qué pasa? —inquirió Damián confundido. —Nada, estoy cansada —me excusé. Me miró dudoso, se llevó las manos a las caderas, no me decía nada, volteó la mirada y volvió a verme. Era obvio que no me creía. —¿Pasó algo con André? ¿Te dijo algo? ¿Te dijo algo de mi? —preguntó serio como no lo había

