**Aitana** Como había renunciado al laboratorio, ahora podía asistir a André desde la mañana, saldría más temprano, y el muy tacaño no me pagaría el doble como dijo, simplemente pagaría mis horas de trabajo, las que ya no tenía en el laboratorio más las de él. —Buenos días, gracias Aitana por esto. No esperaba que mi familia estuviera tan pendiente del asunto. Pronto acabará —me dijo. —No importa —dije con fastidio. —Te traje café. No sabía cómo te gustaba, traje las dos opciones más populares —dijo. —No tengo preferencias, tomaré los dos. —¿Qué has pensado con Damián? —preguntó. —Es privado. Si no te importa prefiero no discutirlo contigo —le dije, estaba cansada de su necesidad de controlar todo. —Entiendo —respondió. Estaba cansada de él, su familia petulante, Damián tan infan

