Episodio 7

939 Words
**André** Dora se sacudió y salí de ella, tratamos de recuperar la respiración. —Tu papá y tu mamá se van a llevar una sorpresa cuando se enteren de que me pediste matrimonio, y que dije que sí obviamente, estoy loca por usar el anillo delante de ellos —dijo Dora mientras envolvía su cuerpo desnudo en una bata de baño al levantarse de la cama. —Sí. Lo sé. —¿Vienes a la ducha conmigo? —preguntó. —No. Ve tú. Voy a revisar algo. No dejaba de pensar en Damián, esa chica y en la posibilidad de que me hubiese equivocado con ella. Aunque admitió que me habría aceptado los avances hacía ella, no, no podía ser buena para Damián, la descarada admitió que sí se hubiese acostado conmigo. Algunas cosas no me cuadraban pero las investigaría después, debía ocuparme de la boda, Dora quería comenzar a organizar de inmediato todo. Teníamos ya tres años de relación, era una mujer hermosa, elegante y que se había hecho de un nombre en el mundo de la moda a punta de esfuerzo, la admiraba. ¿Quizás fui muy lejos con lo de Damián y Aitana? Ella no parecía una mala chica. Podía entender porque Damián estaba tan obsesionado con ella, era hermosa, el tono de su piel contrastaba con el color de sus ojos y de su cabello, era una chica muy sexy, y vaya cuerpazo que tenía, era delgada pero con la grasa donde debía tenerla, en sus pechos, cadera y trasero. Estaba buenísima. No era el tipo de mujer que me gustara, las prefería más delgadas y pálidas, menos voluptuosas. Las chicas como ella siempre me parecieron vulgares, note que ella casi no llevaba maquillaje. —Me voy a recostar un segundo en la cama —dijo Dora mojada y envuelta en la toalla, mientras se recostaba junto a mí. —¿Qué tienes, ¿te sientes mal? —pregunté con angustia, me gire a ella a revisarla. —Mareo y ganas de vomitar, déjame aquí un segundo descansar, a ver si se me pasa —respondió ella. —Sí disculpa, pero te recuerdo que el médico soy yo —le dije mientras trataba de tomarle la temperatura y el pulso, ella rió débilmente. Dora estaba descompensada, ¿En qué momento? Acabábamos de hacerlo en la cama, no fue como para que se descompensara, pensé. —¿Y tú período? ¿Estás embarazada? —pregunté. Ella se rió, y me miró con su mirada de "eres el doctor pero yo sé más" . —No Justo estos son mis síntomas premenstruales, ya deberías saber —dijo acurrucada en la cama. La deje dormir y me fui a bañar para ir al trabajo, ese día sería el último día de Aitana ahí conmigo, por un momento me sentí mal por hacerle eso, lo que había oído de ella me hizo querer hacerla sufrir bastante, pero no parecía esa chica. No amaba a Damián pero tampoco parecía una interesada insensible. —¿Seguro que estás bien? —pregunté a Dora, ya había terminado de vestirse y parecía como si no hubiera sufrido descompensación alguna. —Sí, mi rey —dijo y se abrazó a mi cuello, me dio un beso profundo y urgido. —Me voy —le recordé. —Lo siento. Ese también es un síntoma premenstrual, te tengo más ganas que lo usual —dijo riendo. —Ya, tus lecciones son tan adictivas, no sé ni para qué estudié medicina —reí con ella. —¿Y cómo te va con la señorita roba novios? —preguntó Dora—. Dana, la ex novia de Damián era su hermana. Fue un lío grande. —Debería trabajar hasta hoy, creo que no es conveniente que esté más cerca, no sé si invente luego algo como que la acoso o quiera perjudicarnos de algún modo —respondí. —Tienes razón No lo había visto así, con mujeres así nunca se sabe, pero es muy descarada, ni creas que no me fijé como te miraba en la cena, Damián ni se daría cuenta, menuda puta —comentó Dora terminando de recoger sus cosas. —Aún no le he dicho a Damián que no puede llevarla a la boda, estaba empeñado en llevarla a la cena como para que fuera más natural llevarla luego a nuestra boda —confesé. —André, mañana la cena es solo con tu familia porque ya le anunciaste a la mía nuestro casamiento, si la lleva mañana no me va a agradar, tendré que soportarla, pero a la boda no, mi hermana no se merece eso. ¿Y por qué le tenías que decir a Damián? —Él me ayudó con el anillo, y tranquila que para nuestra boda, no existirá esa chica más, te lo prometo. Aunque debo recordarte que mi hermano también le puso los cuernos a tu hermana no solo está chica —le recordé. —No te atrevas a defenderla. Damián es como es —contestó con frustración. Me arregle y me fui. Al llegar a la oficina a pesar de tener tanto trabajo no pude dejar de pensar en Damián, el día siguiente anunciaría mi casamiento con Dora y después de eso en cualquier momento, Aitana terminaría con él, al menos en eso quedamos, me encontré mirando la puerta a cada instante esperando a que entrara en cualquier momento. No podía evitar sentirme mal, sin embargo, creía estar haciendo lo correcto por mi hermano, para eso estaba yo: para cuidarlo y estar pendiente de él, orientarlo porque era muy joven y ya yo había pasado por cosas, podía hacerlo. Llegó.
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