Capitulo 15 - Zedd

1056 Words
Zedd- actualidad (febrero del 2022) Y ahí estaba Sara, frente a mis ojos nuevamente. Luciendo exactamente igual que siempre. Provocando en mí, las mismas sensaciones del ayer. Provocando en mí, la conexión que emergía sin aviso alguno. Ahí estaba a Sara. Después de tanto. Después de todos esos años. Recordé nuestra ultima vez. Recordé la noche en Washington Heights. La noche, frente al faro rojizo. En donde decidí que lo mejor era alejarme por completo de ella. La noche. La ultima vez en la que nos habíamos visto.  Parecía como si hubieran transcurrido menos años de los que en realidad habían transcurrido. De alguna manera, para mí, los últimos años se habían ido en un suspiro. Sin darme cuenta, habían pasado cuatro años desde la ultima vez que había visto a Sara. Era como ver a un fantasma.  Me sorprendía como a pesar del tiempo, Sara seguía alterándome de la misma manera que siempre. Se me había olvidado como era verla, frente a frente..  La había extrañado tanto. Había extrañado el simple hecho de mirarla. De mirar sus ojos oscuros. De sentir aquella conexión envolvernos. Mas, ella no tenia por qué saber eso.  Ni James, ni yo, teníamos idea alguna de qué Sara fuera hermana de Layla. La prometida de James. Todo había ocurrido demasiado rápido. De un momento a otro, James me había dicho que se casaría. Aquello, había sido algo que pensé que jamás escucharía salir de la boca de James.  Esa noche de febrero, en el departamento de Layla, espere que sucediera de todo, menos que Sara se presentara.  Al verla, sentí una sensación que me paralizo por completo. Al verla, la sentí. Y eso me dio miedo.  Era loco saber qué Layla era aquella hermana de la que Sara siempre me contaba. Era loco saber qué James se casaría con la hermana de Sara. Que pequeño es el mundo.  En medio de aquella noche sosiega, en aquel departamento en el que nunca antes había estado, con aquellas personas desconocidas, menos por James y Sara, que hablaban y hablaban, en el entorno, mientras socializaban y bebían vino, me sentí un tanto extraño. Fuera de mi zona de confort. Pues, no estaba acostumbrado a estar rodeado de tanta gente desconocida.  En medio de aquella noche sosiega, en la que no le había dirigido la palabra a Sara, le lance una mirada, entre toda la gente.  Y ahí estaba. La Sara que conocía desde siempre. Desde la adolescencia. Ahí estaba. Sacando su lado extrovertido. Conversando con las personas desconocidas. Le lance una mirada, que ella capto de inmediato.  De alguna manera, nuestro encuentro de miradas seguía expresando tanto.. No iré con ella, me dije a mí mismo, seguro de que lo que menos quería era que Sara volviera a mi vida. Sí, la había extrañado. Mas, aquel era un sentimiento soportable. Aquel sentimiento, no era un corazón roto. Y estaba mejor así. Estaba mejor sin ella.  La noche transcurrió. Parecía como si por mas que lo intentara, yo no encajara en ningún sitio. Simplemente no me sentía cómodo, en medio de tantos tipos de platica. En medio de tantas caras desconocidas. En medio de Sara y de la conexión atormentando.  Decidí irme. Decidí marcharme de ahí. Antes de que fuera demasiado tarde. Mas, sin darme cuenta, ya era muy tarde. Sara se hallaba frente a mí, observándome con aquellos ojos que me hipnotizaban de una extraña manera, convirtiéndome en alguien que no era.  —Hola, Zedd—me dijo, lanzándome una sonrisa. Su sonrisa.  Aqui vamos otra vez.. —Hola, Sara—le contesté, tratando de ocultar como me sentía realmente—¿cómo has estado?  Ella me sonrió. Me sonrió como una vieja amiga sonriéndole a un viejo amigo. Con un gusto evidente en su mirar. Con un cariño, que por mas añejo, más intenso era. Con un dejo de emoción e interés, que penetraba en lo más profundo de mí. Al igual que ella, podía sentirme con aquella misma emoción en mi interior. Con aquella misma emoción al verla. Al tener a Sara frente a mi. Sin embargo, era algo que no quería aceptar. Era algo que, simplemente, quería borrar de mi alma y ya. Mas, no estaba consiente sobre que las emociones no se borran de la alma y ya. No estaba consiente de lo importante que era para mí, vivir hasta la mas mínima emoción en mi interior.  No estaba consiente, sobre que Sara, mi Sara, estaba frente a mis ojos..  —Supongo que bien—replico, Sara, todavía con la sonrisa en su rostro.—¿Y tú?—me preguntó—,tantos años..  —Bien—conteste, sin saber que contestar.—No tenia idea de que la prometida de James era tu hermana.. —Créeme que eso es algo que también me sorprendió a mi—dijo Sara. En ese momento un silencio se extendió. Un silencio que hablo. Un silencio, cómodo, que nos conecto. Que conecto a nuestras miradas, en medio de un profundo encuentro entre ellas. Un encuentro, que conecto a nuestras almas, en medio de un charla insondable.  En ese momento un silencio se extendió. Un silencio. Nuestro silencio.  Extrañaba nuestro silencio.   Estar frente a Sara, era como si el tiempo no se hubiera detenido jamás. A través de sus ojos, podía ver a la Sara, que escuchaba Glass in the Park, conmigo, en el parque. Podía ver a la Sara, qué tenia entre mis brazos, el día de su cumpleaños numero 18, mientras veíamos el mar frente a nosotros. Podía ver a la Sara que se encontró con mi mirada, en medio del bullicio de Times Square. A través de sus ojos, podía ver a la Sara, qué apreciaba mis pinturas. Podía ver a la Sara, que lloraba desconsoladamente por su madre. Podía ver a la Sara, que me beso con ternura, en alguna noche de mis recuerdos añejos.  A través de sus ojos, podía ver a la Sara del presente. A la Sara, que al mismo tiempo, era todas las versiones de ella, que en algún punto de mi vida, me había tocado conocer. Que en algún punto de mi vida, me había tocado… —¿Que te parece si nos vamos de aquí, por un rato..?—me dijo Sara, interrumpiendo mis pensamientos.—Quiero saber quién es el Zedd del presente. 
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