Capitulo 16 - Sara

888 Words
Sara - actualidad (febrero del 2022) Zedd y yo salimos del bullicio, que se encontraba en la reunión, organizada por mi hermana, dentro de su departamento. Salimos, quedando expuestos ante el frio y la helada de febrero. Quedando expuestos, ante la nieve y los sentimientos, que caían en forma de copos. Ahí estábamos. Zedd y yo. Bajo el frio. Bajo la helada. Bajo la nieve. Bajo los sentimientos. Ahí estábamos. Caminado en medio de la ciudad de luces, dejando que nuestros pies fueran los que nos guiaran.  —Trabajo en el museo de arte—repuso Zedd—En el que acaban de abrir, hace a penas unas semanas..—volvió a decir, colocando una sonrisa satisfactoria en su rostro.—Todavía no consigo que coloquen una de mis pinturas en sus exposiciones, mas, el simple hecho de trabajar ahí, ya es mucho para mí.  Era increíble ver, como poco a poco, Zedd iba encaminándose hacia sus sueños. Los sueños que alguna vez, de niño, había soñado con cumplir. Era increíble ver su progreso. Haber sido parte del progreso, que en cada etapa, iba teniendo. Era increíble ver el crecimiento de Zedd, no solo fisicamente, si no como persona, en sus ideales, en sus sueños, y en sus metas. Era increíble. Zedd era increíble.  —Estoy segura que cuando menos lo esperas, veras una de tus pinturas colgadas en aquellas paredes..—le dije, con toda la certeza del mundo.  Y verdaderamente, así lo creía. Zedd era de las personas más talentosas que había conocido en mi vida. Recordé todos los lienzos que este me había pintado. Pinturas que todavía atesoraba. Pinturas que habían marcado nuestros días. Nuestra etapa. Nuestra historia.  —Me alegra de saber que, al final del día, si te convertiste en una diseñadora importante—me dijo Zedd, de un momento a otro, asomando una de las sonrisas más genuinas que le había visto.  Era raro aquel momento con él. Era un momento que exista, solamente, en mi imaginación. Era increíble darse cuenta de todos los años que habían transcurridos, desde que nos habíamos conocido.  Zedd y yo, éramos parte del tiempo que había transcurrido, junto a nosotros. Éramos parte de aquellos recuerdos que conformaban pequeños fragmentos de nuestra historia.  Pasara lo que pasara, Zedd era parte de la historia de mi vida. Y yo, era parte de su historia. Así lo seria siempre.  Lo veía bajo la oscuridad y las luces de la ciudad. Lo veía bajo el frio y los copos que caían uno por uno, pintando la escena a nuestro alrededor. Lo veía, apreciando cada parte de él. Apreciando cada pequeño mechón de su cabeza. Apreciando aquellos ojos verdes, que iluminaban más que las propias luces de la ciudad. Aquellos anteojos, que resaltaban la ventana de su alma. Apreciando cada gesto que colocaba en su rostro, de manera tímida. Y por un momento, sentí como si el tiempo no hubiera transcurrido. Sentí como si fuéramos aquellos adolescentes, en aquel salón de clases, que a muy temprana edad, podían percibir la conexión que los rodeaba. Por un momento, me sentí en casa. Zedd era mi hogar. Zedd era aquel que, sin darme cuenta, siempre había estado. En cada etapa. En cada recuerdo. Zedd formaba parte de mi trayecto.  —¿Quién hubiera imaginado, que después de todos estos años, nos reencontraríamos?—le dije, mirándolo fijamente, sintiendo el frio, siendo parte de nosotros.—Te extrañe, Zedd. —Yo a ti, Sara—sus palabras se sentían tan reales. Tan genuinas.—Quiero disculparme, por la manera en la que me aleje de ti, la ultima vez.. ¿Zedd pidiéndome disculpas? No lo podía creer.  Zedd no era de los que pedían disculpas. No sabia si aquel gesto, era por la nieve que caía, o por los sentimientos que nos envolvían. Mas, en ese momento, supe que su disculpa era sincera. Será que.., ¿habrá cambiado..? En mi interior, desee que así fuera. Y no porque algo de su personalidad no me gustara. Si no, porque dentro de mi, todavía deseaba que él no tuviera miedo de amar. Dentro de mí, deseaba, que me dijera lo mucho que me quería. Que me dijera que siempre estaría para mí. Verdaderamente, quería que Zedd pronunciara esas palabras, aun, sí al final del día no las cumplía.  No te vuelvas a ir de mi vida.. Sin decir nada, solo le sonreí, sintiendo un pequeño temor implantarse en mi interior. Un temor a volverme a enamorar de Zedd. Un temor a que este regresara a mi vida, de nuevo. A que Zedd regresara, y eventualmente, volviera a marcharse. Pues eso era lo que mejor sabía hacer. Y podía recordar el dolor del ayer, que este me había dejado, cada vez que se había machado. Podía recordar el sufrimiento. El corazón roto. Las lagrimas. Que me ahogaban. Que no me dejaban dormir. Que no me dejaban vivir. Que no me dejaban ser. Podía recordar aquel dolor. Aquel tipo de dolor que solamente Zedd me había dejado.  Observé su sonrisa bajo la nieve. Bajo los sentimientos. Su pequeña y tímida sonrisa, que provocaba tanto en mí. Esta vez será diferente, pensé, Y en ese momento, me prometí a mi misma, no volver a enamorarme de él. Me prometí a mí misma, no volver a ser lastimada por Zedd. 
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