Capitulo 9 - Sara

741 Words
Sara - años atrás (junio del 2014) Recuerdo como si fuera ayer, aquella época de bachillerato. Recuerdo como era mi amistad con Zedd, en aquel tiempo. Habían pasado 3 largos años, en donde habíamos podido construir una clase de amistad solida. Para aquel entonces, en la preparatoria, éramos inseparables. Éramos mejores amigos. Y James, amigo de toda la vida de Zedd, se nos unía. Los tres éramos muy buenos amigos, y casi siempre pasábamos el tiempo juntos. Aquella fue una muy buena época. La conexión seguía haciéndose presente, entre Zedd y yo. A veces, nos sorprendíamos, mutuamente, mirándonos, con esa clase de mirada, que solo podíamos entender entre nosotros dos. Esa clase de mirada, que sellaba nuestra historia. Que era parte de nuestro trayecto. De lo que éramos nosotros dos juntos. Esa clase de mirada, que nos pertenecía, solamente, a ambos. Mas, era algo de lo que preferíamos no hablar. Solo nos limitábamos a seguir siendo los buenos amigos que éramos. Junto a James. Reuniéndonos las tardes, en el departamento de Zedd, a hablar, reír, tomar y disfrutar de la vida, como tres simples jóvenes de preparatoria. —Eres mi mejor amiga, Sara. Siempre estaré para ti—me decía Zedd, muy seguido. Aquellas palabras se sentían tan reales. Y yo no podía evitar mirarlo, logrando trasmitirle todo lo que sentía por él. Era inevitable no comunicarnos por medio de miradas. Zedd me hizo aquella promesa, que al final del día, no pudo cumplir. El día de mi cumpleaños numero 18, James, Zedd y yo, fuimos a Coney Island a festejar. Estando ahí, subimos a la emblemática montaña rusa Cyclon. Dábamos vueltas por los aires, sintiendo la adrenalina y el viento invadirnos, hasta que dé un instante a otro, Zedd me tomó de la mano. Era la primera vez, en tres años, que sentíamos nuestras pieles por tanto tiempo. La primera vez, que nos tomábamos de la mano, entrelazando nuestros dedos, conectando más allá que en alma y pensamiento. Era extraño. No sabia como sentirme. O qué esperar de ello. Me gustaba sentir las sensaciones que presenciaba en ese momento. La emoción, la adrenalina y las mariposas en el estomago. Los pensamientos ardiendo sobre mi cabeza. Los pensamientos, dando vueltas y vueltas, junto a nosotros, y la montaña rusa en la que nos encontrábamos. ¿Esto realmente esta sucediendo?, no pude evitar pensar aquello. Zedd nunca demostraba lo que verdaderamente sentía por mí. La conexión era tangible y se podía sentir. Sin embargo, nunca hablábamos de ella, aunque estuviera presente, rondando entre nosotros. Zedd y yo nunca demostrábamos lo que verdaderamente sentíamos el uno por el otro. Mas, ese momento, en aquella montaña rusa, todo cambió. Ese momento, en el que Zedd decidió tomar mi mano, en medio de la adrenalina, la emoción, y el viento invadiendo nuestros cuerpos. Horas más tardes, Zedd y yo terminamos sentados sobre la arena de la playa, presenciando un bello ocaso, que se desvanecía en el horizonte, reflejándose sobre las aguas del océano frente a nosotros. Horas más tarde, Zedd y yo, éramos uno solo, entrelazando nuestros cuerpos, uno con el otro. Siendo uno solo, junto a la playa, de aroma cálidos y tañidos producidos por las impetuosas olas del mar. Aquellos instantes con Zedd eran más que mágicos. Aquellos instantes, provocaban tanto dentro de mí. Y no podía evitar pensar lo que Zedd pensaba sobre aquellos momentos juntos. No podía evitar pensar, si aquellos momentos también provocaban tanto dentro de Zedd. Recordaba todo lo que habíamos pasado juntos, desde la secundaria, hasta ese momento de nuestras vidas. Recordaba cada palabra, cada mirada, cada sentir experimentado. Zedd era parte de mí. Y siempre lo sería. Lo miraba, sus ojos verdes mirando al horizonte, su cabello rizado, formando una obra de arte. Te quiero, Zedd Anderson. Te quiero tanto. No podía evitar sentir una ola de emociones, rugiendo en mi interior. Una ola de emociones, que expresaba lo mucho que quería a Zedd. Lo mucho que era feliz a su lado. Con su amistad. Con su persona. Con nuestra conexión. No podía evitar querer quedarme entre sus brazos para siempre. No podía evitar querer sentir su piel y su tacto, dejando pequeñas huellas en mí. Dejando partes de él, sobre partes mías. Abrazos. Huellas. Partes. Que jamás serian borradas de mi alma y cuerpo. Los momentos con Zedd, jamás serian borrados de mi alma y cuerpo. Zedd, tu jamás serás borrado de mi alma y cuerpo..
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD