Ya al ponerse el sol en el horizonte, tras mi derrota y el empate entre Luka y Tony en cuanto al tenis, me dispuse a ducharme para después leer la respuesta que me daba el abogado al cual le hube solicitado leer el contrato. Algunas cláusulas me las resaltó en negritas, en las cuales lo más importante a tomar en cuenta era el tiempo que tenía que estar bajo las órdenes y disposiciones de la empresa, que giraban alrededor de casi dos años. El pago a convenir y la exclusividad sobre todo. Con algunas cosas estaba de acuerdo, con otras, por la oferta de mi padre Luka simplemente no. Así que contesté a la empresa con que llegaríamos a un acuerdo bajo otros parámetros dentro de dos días cuando regresara a Caracas y me acercara a sus oficinas principales.

