Al siguiente día, con la maleta en una mano y el bate en la otra, me monté en el taxi que me llevaría al aeropuerto. Me daba igual que Marcus me mirara o las cámaras me capturaran, si Jorge me preguntaba el motivo del bate yo le diría que debía cargarlo por si necesitaba defenderme o para aparentar que era peligrosa y así, a la espera en el aeropuerto nadie se me acercaría a decirme bobadas, muchas mujeres optaban por ese método, así que sería algo creíble. Sin embargo, ya estando en el aeropuerto, deposité dicho objeto en un bote de basura y me aseguré de tener el móvil de Bruce guardado junto al mío, simplemente por cargarlo, ya que en realidad últimamente no me estaba siendo útil del todo. El vuelo fue corto y ya en el aeropuerto de Mérida estaban m

