He tenido momentos agrios en mi vida y muy trágicos; asimismo, he sentido la ira abordarme y el dolor apuñalarme; pero lo que estoy experimentando en este momento es nuevo. Es la primera vez que tengo sed de sangre y de acabar con la existencia de una persona. La ira que me consume en este momento me desvanece la conciencia y cualquier atisbo de humanidad. Soy un depredador salvaje que quiere desgarrar a su presa y voy por ella sin medir consecuencias. No sé cómo lo logro, pero le doblo la mano que sostiene la navaja y le golpeo la nariz, luego libero a mi pequeña de sus sucias garras. —¡Llama una ambulancia! —grito desesperado. Claudia obedece entre temblores y se tira al piso para revisar a Layla; por mi parte, me dirijo en dirección a donde esta escoria se arrastra y lo empiezo a gol

