—Me gusta este —digo mientras apunto en dirección a un modelo musculoso y de piel morena. —Ummm... —Lacroff frunce el ceño—. Un moreno corpulento y demasiado atractivo. No me gusta. Mejor esta. Arrugo el rostro cuando escoge a una rubia de cuerpo curvilíneo, que tiene todo grande menos la cintura. —No me gusta —replico de mala gana. Él rueda los ojos. —Ya has descartado a todas las mujeres —se queja hastiado. —Y usted se ha negado a todos los que he escogido yo. Soy yo la que va a pintar, es mi decisión a quien escoger. —Te equivocas. Yo soy tu mentor y sé qué modelo te servirá más. —Puras mujeres es lo que escoge. —Bufo. —¿Para qué quieres escoger a un hombre? —interpela con mirada acusativa. —Porque me parecen más artísticos. —¿Más artísticos? ¿Es en serio? Los hombres somos cu

