12. La primera lección

1799 Words

Las cuatro de la tarde llegaron con un silencio total que se extendía por todo el campamento. Era la hora sagrada del descanso, cuando incluso los soldados más veteranos se permitían unas horas de sueño reparador antes de las peligrosas patrullas que les esperaban en cuanto anocheciera. Las tiendas de los dormitorios permanecían cerradas, los pasillos entre las estructuras estaban vacíos, y solo el ocasional ronquido o murmullo somnoliento rompía la quietud de esas horas de la tarde. Celeste caminó con pasos cautelosos hacia el área de entrenamiento que le había mostrado Tharso horas atrás, tratando de no hacer ruido con sus botas militares sobre la tierra compactada. Parte de ella esperaba encontrar el lugar vacío, pensando que quizás el teniente primero había cambiado de opinión o simpl

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