La brisa del amanecer, la luz de los rayos del sol que aparecen sobre la copa de los inmensos arboles de los que estamos rodeados y a mi lado una locomotora que no me dejó dormir, esta guapo, tierno, atento, detallista pero nada es perfecto este hombre ronca mucho que a la próxima le meto una roca en la boca para que no haga ruido y me deje dormir. Libre de eso se ve tan adorable dormido es un ángel que dan ganas de apachurrar en mi pecho, abrazarlo fuerte, acaricio su mejilla con mi mano tiernamente, quiero grabarme como es su rostro, lo quiero conocer mas allá de mis ojos. Se empieza a mover, queriendo despertar y alejo mi mano rápidamente para que no se de cuenta de lo estúpida que me he de haber visto haciendo eso. —Buenos días princesa –sonrio al escuchar eso, hace que me ponga com

