Capitulo 27

1359 Words
Con la prisión de lo que tengo que hacer, como también con la culpa de no querer hacerlo, es una discordia en mi corazón que pelea con mi cerebro. Veo el frasco en mi mano, donde contiene la destrucción a su vida y la victoria a la mía, con la opresión en el pecho y el miedo en el cuerpo me acerco a él dándole una sonrisa coqueta. Disfruto ver esos lindos ojos cafés que me tienen atrapada. —Quiero que probemos algo diferente –Digo mostrando una gomita, frunce el rostro un tanto confuso —De que se trata esto, Emma? –Me coloco muda, mi idea no esta saliendo como la imagine en mi cabeza...temo por una reaccion mas grave —Es una gomita que nos hará volar —¿Te quieres drogar? —No es precisamente droga, solo nos hará volar, pasaremos un momento fantástico –Lo rodeo atraves del cuello con mis manos haciendole sentir con mas confianza, aunque a estas alturas estoy dudando que quiera entrar en este juego que quiero jugar. —No tomaré nada de eso y tú tampoco lo haras –Sujeta la muñeca de mi mano haciendo presión, una fuerza que no llega a lastimarme en lo más mínimo, más bien altera cada fibra de mi cuerpo, que me hace desearlo como una posesiva s****l. —Tu no me dices que hacer, si tú no quieres hacerlo, yo si lo haré –Me alejo de él y me tomo una gomita ante sus ojos que me quieren matar. —No pasa nada, que miedoso resultaste –Me acorrala contra la pared, "en que momento llega hasta mí" me pregunto, con la respiración Acelerada pareciendo un toro rabioso, su aliento choca en mis labios, me prende su actitud posesiva y dominante, haciendo que lo desee más. —No necesito nada de drogas para hacerte gritar de placer –Muerde el ovulo de mi oreja haciendome estallar con tal acto —No... lo digo porque las necesites, es solo que probemos cosas nuevas –Hace una cara de disgusto, agarra la goma y la ve luego se la toma, "Se la tomó" repito sin creer que lo haría, una parte de mi quería que ya no lo hiciera, así estaríamos mejor. Mi cuerpo quiere sentirlo, en estos momentos, ambos estamos ansiosos, su manos aprietan mis glúteos, haciéndome gemir. Se prende de mis labios con tal desespero que me hace quemar, es lo que desprende un fuego que Quema, pero es mi infierno personal. Quita mi blusa dejándome con los senos al descubierto, los que aprieta cada uno con sus manos —Me encantan son grandes y rosaditas –los gemidos no cesan, disfruto verlo que se prende a que lo amante como si fuera un bebé, succiona como si fuera un hambriento; me tiene mojando bragas sin ningún pudor. Se arrodilla y baja el jeans que tengo puesto, dejando a la vista una tanga de encajes rojas, muerde los labios y me da una sonrisa perversa haciendo que me derrita, mi sexo palpita suplicando atención —Quieres que folle –maldicion es lo que mi cuerpo pide a gritos, con el pulgar acaricia mi clítoris hinchado, me esta torturando. Aparta la tanga dejando expuesta, introduce un dedo dándose cuenta que hay un charco por mis fluidos, con todo el descaro se lleva el dedo a la boca para chuparlo sin ningún pudor ese acto tan lascivo me hace jadear; no puedo mas con esta tortura quiero que me folle ahora mismo. Su aliento caliente pega en mis muslos, veo para abajo encontrandome con su cara metida entre mis piernas comiendose mi c*** con mucha hambre, su lengua abre las paredes para dar mejor profundidad y comerme a su antojo. Los jadeos se volvieron gritos, no me importa si me escuchan los vecinos, no puedo contener lo que estoy sintiendo, el placer que me otorga con su boca es una locura. Mi cuerpo siente los espasmos del orgasmo que se avecina —Vamos princesa correte en mi boca, alimentame –Sus perversiones hacen que explote, intento sostenerme de las paredes clavando mis uñas intentando sostenerme como sea o caeré porque las piernas me tiemblan en estos momentos haciéndome flaquear. Se levanta lamiendo con descaro alrededor de la boca —Sabes deliciosa –Mi c*** arde luego de que lo lamió y mordió a su antojo —Quieres está –Se acaricia la v***a que esta majestuosa como siempre —Preparate princesa que esta noche no pienso dejarte dormir y mañana no creo que puedas caminar –Trago grueso al escuchar lo que me espera ¿Acaso droga s****l fue lo que le di? Solo eso explicaria el apetito s****l que le ha despertado. No pierde tiempo y coloco su glande en mi entrada, empujando con fuerza, se le facilita por lo mojada que me encuentro recientemente del orgasmo que ocasionó. Arremete con las embestida fuertes y profundas, me gusta como se siente apretada y llena mi c*** si m*****o es del tamaño perfecto que se acomoda a mis paredes vaginales. *** Despierto con el sonido insoportable del alarma, como puedo la apago, vuelvo acomodarme en la cama, aun estoy muy cansada lo de no dejarme dormir si que iba enserio, aun puedo sentirlo dentro de mi moviéndose como un salvaje , los picos de mis senos arden por la mamada que les dio. Veo a mi lado y se encuentra el con la v***a parada, como si no hubiera sido suficiente todo el sexo que tuvimos, se encuentra profundamente dormido cubriendo sus ojos con el brazo, haciéndolo ver majestuosamente sexy, imposible no desearlo. —¿Quieres encargarte? –Me a descubierto viéndolo como una pervertida, las mejillas se tiñen de color carmesí por la vergüenza, me cuesta aceptarme de esta forma si yo nunca me sonrojo por nada, pero Diego si consigue eso en mí. Luego de otra ronda de sexo, nos damos un baño para luego comer, pido comida a domicilio para los dos, compongo la mesa, cosa que ni se como hacerlo porque no es algo que haga, lo mio siempre ha sido la delincuencia no ser una ama de casa. Sale Diego con el cabello todo rebelde, es que me tiene mal, por que se ve tan guapo en todo momento, una bella sonrisa es la que tiene siempre para mi, la que hace que me destabilice. —Quieres un babero? –Me saca de mis pensamientos el muy idiota. Pasamos a la mesa y disgustamos la comida pedí mariscos, aunque no sabia si le gustaba, espero y no fallar en sus gustos —Espero y te guste la comida, no sabia si te gustaban –Señalo el plato —De echo los mariscos son mi segunda comida favorita –Que alivio que le atine —Y la primera —La primera eres tú, –me atraganto—tu sabor es exquisito me pasaría todo el día entre tus piernas y no me llenaría –Una ola de calor sube desde abajo hasta mi cuello, siento que me quemo, es un pervertido cuando se lo propone, consiguiendo dejarme sin palabras, algo no muy común en mí. —Como van los entrenamientos? –Pregunto para cambiar del tema ya que a logrado prenderme con sus comentarios —Eres astuta –Se recuesta en el respaldo de la silla, sonriendo de manera seductora —Me intereso en tus cosas —Pues bien ya estamos listos para competir —Puedo ir contigo –Se sorprende por lo que le acabo de decir, y con razón parezco una novia celosa que no lo deja andar solo —Es broma –Se me ocurre decirle, para que no piense que soy lo peor —Me encantaría que fueras conmigo, pero teniéndote cerca solo quiero follar contigo y tengo que ir al cien –No sé tomarlo como halago o una ofensa —Te ira bien ya veras –El asiente y terminamos de comer, un mensaje cae en el teléfono de Diego y lo observa, de inmediato cambia el semblante de su rostro, el timbre de mi teléfono me hace desviar la mirada. "Alerta roja"
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