Ni caminar por los alrededores era suficiente, estar en ese lugar me sentía asfixiar, salgo a la calle para distraer mi mente un poco de todo lo que ha sucedido este día.
Las personas pasan y me echan una mirada, pensaran que soy una mendiga que esta pidiendo limosna a las afuera de un hospital, en realidad me vale lo que piensen yo solo quiero estar sola y tranquilizar mis instintos animales o seré capaz de ir al centro judicial de la DEA y matar con mis propias manos a el hijo de perra de Robinsón, por hacer que mi padre este postrado en esa cama.
El timbre de mi teléfono me desconcentra, es lo que estaba esperando, al menos tendré con que distraerme esta noche y no pasarme tan aburrida, regreso a ver como sigue mi padre y comprobar que todo este bien, subo hasta el piso donde se encuentra cuidados intensivos, en la sala está Demián hablando por teléfono, Benjamín tomando café me imagino y Will texteando.
—Hay algún cambio? –Pregunto
—Nada, todo sigue igual –Responde Benjamín
—Will me acompañas y tu te quedas a cargo le digo a Benjamín –El asiente, en eso termina la llamada Demián y se percata que ya me voy
—¿Para donde vas? –Nunca le rendo cuentas de lo que hago a nadie
—Tengo asuntos que atender –Me toma del brazo y me jala un poco alejados de nuestra gente.
—¿Que vas hacer?
—Voy a ir a matar al hijo de puta que vendio a mi padre con la DEA –Se queda analizando lo que me va a decir
—Yo voy contigo –No pensé que se uniría a mi, pero siendo sincera es lo que quería escuchar, una sonrisa maldada se marca en mi rostro.
—Bien, pero se hará a mi manera
—Lo que digas
—Vas a ir tú solo no quiero que ningún m*****o de tu gente sepa
—Quieres que vaya a exponer mi trasero sin nadie
—Tranquilo hermanito vas conmigo y mi gente es la mejor –No le gusta que menosprecie a su gente, no es por que sean inútiles, pero sigo creyendo que hay traidores en sus filas y no me puedo confiar en nadie para esto.
Llegamos a la bodega donde nos preparamos, cada quien agarra las armas que mas le guste usar, nos cambiamos de ropa y nos ponemos ropa oscura y nuestros pasamontañas nadie puede saber de nosotros, pero eso no nos impide vengar lo que le hicieron a papá.
Subimos a las camionetas le doy la dirección a Will, a dónde vamos en busca de la rata de Ramírez, mi equipo nos apoyan desde lejos, porque no quiero involucrarlos en esto, además va Demian y no puede reconocerlo, porque se que aún sigue con duda de saber quién le robó sus diamantes la otra vez.
Llegamos a un bar en el centro de la ciudad de verdad que la DEA si que es inteligente, aunque la princesa de la mafia más, en los lugares que menos lo buscaríamos era en un lugar publico y sin seguridad, normalmente una rata como esa estaría en una casa de máxima seguridad "que inteligencia".
—Estas segura que aquí se encuentra
—Claro que si mi querido hermano, salio inteligente la DEA ¿verdad?
—Debemos reconocer que sí –Hablo con Anica ella como siempre apagara cámaras y desactivara todo tipo de alarma que haya, no quiero aparecer mañana en los expedientes de la DEA.
Me informan que ya esta preparado todo, así que ea momento de actuar
—Bien Demián es momento de acabar con la rata esa –Asiente con la cabeza, bajamoa del auto y entramos por la parte trasera del bar, subimos por unas asquerosas escaleras llenas de polvo y telas de arañas.
Solo vemos en la puerta a un tipo custodiandola, bingo es una señal de que esa rata se encuentra allí. Saco mis encantos femeninos y me acerco al sujeto
—No puede pasar señorita
—Enserio guapo –Digo y le doy un golpe que lo deja inconsciente, " Un idiota menos", Demian lo arrastra para una habitación y lo mata con una arma silenciosa, no nos gusta dejar cabos sueltos y por eso tocar matar.
Abrimos la puerta, frente a nosotros está Ramirez con una puta desnuda sobre él, cuando nos ve lanza a la vieja fuera de la cama y intenta agarrar su arma, pero Demián se la bota de un tiro en la mano.
—¿Quienes son ustedes? –Pregunta
—No te mereces sabes quienes somos –Responde Demian.
—¿Que quieren? –No estoy de ánimos como para tener una conversación con él, además de la maldita chilladera de la chingada vieja
—¡Callate! –Le ordeno a esa vieja
—Vistete y largate de aquí –Le dice Demian, lo volteo a ver porque para mi eso es un grave error.
Se pone el vestido y pasa por nuestro lado, le pego en la cabeza y cae al suelo desmayada, no me voy arriesgar que alerte a los demás.
—Nos presentamos, somos los hermanos Gallardo, si te suena el apellido verdad
—Que quieren conmigo –Su pregunta es la mas estúpida que puede hacer.
Me quito el pasamontañas y Demian hace lo mismo, Ramirez esta que se caga en los pantalones, como toda rata que es.
—Sabes que con la organización de los Águilas no se juega
—Creia que Bladimir tenia el poder
—Y lo tiene pero somos los Sucesores y nadie se burla de nosotros, por tu traición te vas a morir –le digo para que sepa a lo que venimos
—No me maten, yo puedo ser su aliado
—Crees que nos sirve una rata como tú, estas equivocado, no me sirves ni para que limpies la suela de mis zapatos
—Me necesitan para ayudarlos con la DEA –Nos vemos y solo sonreímos
—Todo lo que tu sabes nosotros lo sabemos, Además tuviste un privilegio
—¿Cual?
—Conocer a los hermanos Gallardos y quien los conoce no vive para contarlo –Digo y le apunto con mi arma
—A nosotros nadie nos traiciona, nos vemos en el infierno –Dice Demian y disparamos en la cabeza y en el cuerpo dejándolo como colador, ni aun así me saco el dolor de ver a mi padre herido en el hospital.
—Emma salgan de allí la DEA ya se acerca –Nos informan y salimos por donde entramos, todo salio mejor de lo que imagine, llegamos a nuestro auto y salimos de ese lugar abiendo cumplido con nuestro objetivo.
Demian conduce camino a casa, en mi mente sigue pensando si será que la libre Bladimir, suena mi teléfono y es Loren
—Hola Loren
—Donde andas Emma
—Arreglando unos asuntos de la mafia
—Estamos en el hospital junto con mi padre –No le avisamos de lo sucedido a nuestro tío pero él siempre se termina informando
—En un rato estamos allí.
—Que novedad que aparezca el tío Dario
—Ni que lo digas, aunque siempre a sido muy unido con papá por esa razón debio de venir
—No lo sé Demian, yo no confió en nadie y aunque sea mi tío para mi siempre será sospechoso
—Ya deja de desconfiar de todo mundo –Una mania que tengo, pero si debo cambiar un poco eso, llegamos a la casa y paso a darme un baño y a cambiarme de ropa, ceno algo ligero y ahora si vuelvo al hospital, ya es un poco de madrugada, tendría que dormir pero para eso no hay tiempo en estos momentos.